Nuestras contradicciones y ha puesto de manifiesto que más que el interés de curar a la población y protegerla, está en imponer una narrativa y ver a quién y cómo repartimos culpas. Esto ha comenzado a socavar los cimientos de la unidad de esta nación: #Senador Jorge Carlos Ramírez Marín #Mexico #Hispanos #News

channel 1 Los Angeles

9/20/2020 Mexico City

Senador Jorge Carlos Ramírez Marín: 

Hoy también se conmemora la independencia de Yucatán.

En un día como hoy, el cabildo de la Ciudad de Mérida declaró la independencia de la entonces capitanía general y provincia independiente de Yucatán, y la adhirió al Plan de Iguala.

Dos años después esta Independencia de España se convertiría, además, en una adhesión a la nación mexicana.

Esa fecha, esta como hoy, es el génesis de una entidad federativa de la República, y también es el génesis de una mentalidad, de un pensamiento que nos hace a los yucatecos orgullosamente mexicanos.

Y precisamente por eso es muy oportuno que hoy analicemos la política interior que tiene cuatro principios fundamentales.

Uno. La unidad nacional es su búsqueda, su fortaleza, la tarea principal de la política interior.

Dos. La seguridad nacional.

Tres. La ampliación de las libertades de los ciudadanos, y

Cuatro. El respeto, la garantía al respecto de los derechos humanos.

Y hoy, estimados amigos, justamente cuando me acuerdo de que decidimos constituir parte de esta República, tengo que traer a cuento lo que ocurre hoy, particularmente con la unidad en la nación mexicana, porque debe quedarnos muy claro, en un mundo de enemigos cualquier comunidad es imposible y la mejor demostración de nuestras graves facturas es precisamente la gran oportunidad que tuvimos de mostrar la unidad nacional.

Nunca se muestra más que cuando tiene un enemigo común, una amenaza común y nuestra respuesta como país a la pandemia derivada del coronavirus ha demostrado exactamente lo contrario, ha abierto nuestras fracturas, ha demostrado nuestras contradicciones y ha puesto de manifiesto que más que el interés de curar a la población y protegerla, está en imponer una narrativa y ver a quién y cómo repartimos culpas. Esto ha comenzado a socavar los cimientos de la unidad de esta nación.

Nunca se une más una sociedad que cuando tiene un enemigo enfrente y estamos desperdiciando esa gran oportunidad. Los desencuentros se acumulan, las oportunidades de convivencia se acaban y, claro, cada vez más hay un tufo electoral en estas posturas, sí, pero con un gravísimo riesgo, que las próximas no sean unas elecciones democráticas, sino que sean una auténtica Guerra Santa, “o estás conmigo o estás contra mí”, la antítesis precisamente de lo que es un auténtico sentimiento democrático.

Por eso, parafraseando a Aguilar Iñarritu, diría que estamos descausando al país, lo estamos privando de esas causas generales que lo unen y lo integran, y lo estamos resumiendo a un solo principio “o nosotros o nada, o estás con nosotros o vete del país”.

Alguien tendría que haber llamado a la cordura al autor de “Temporada de Zopilotes”, alguien le tendría que haber dicho que ese no es el rumbo que expresan los principios del partido al que se suma, alguien tendría que haberle dicho que tendríamos que ser muchísimos los que abandonáramos esta nación y no lo haremos solo para satisfacer su idea servil de prestar oportunamente servicio a quien hoy es su jefe.

Por eso, estimados amigos, no hay seguridad sin unidad, no hay ampliación de las libertades sin unidad nacional, no hay respeto a los derechos humanos sin unidad nacional.

Por eso hoy, cuando hacemos este análisis, repasamos: derecho a la salud sin medicinas, derecho al trabajo en una crisis de desempleo propiciada por nuestra incapacidad de unidos buscar salidas a esta contingencia, derecho a la información bajo riesgo de ser declarado enemigo o por lo menos inmundo, derecho a la justicia siempre y cuando se manifieste o se consulte, derecho a la manifestación siempre y cuando los modos agraven y, si no, ahí está el ejemplo de las manifestaciones feministas.

En política interior, como en la economía, como en desarrollo social, como en política exterior, se está apostando por la narrativa, por las palabras más que por la transformación, por el discurso más que por la realidad, que a la postre resulta secuestrada.

No, la transformación no se narra, no se cuenta, no se tiene que reiterar. La transformación se muestra cada día en logros y no se tiene por qué tener temor a los datos.

Decía George Orwell, estimados Senadores, que la política le horrorizaba, esa política que secuestra la realidad y que al final deja los discursos y las palabras vacías. Y lo relataba en una nota, decía: “veo periódicos e intelectuales construyendo toda una súper estructura de emociones sobre acontecimientos que no se habían producido jamás. Vi, en definitiva, la historia escribiéndose no de acuerdo a lo que había pasado, sino de acuerdo a lo que debía haber pasado según las diferentes líneas oficiales.”

La disyuntiva está puesta, el pasado o el futuro, el pasado de confrontación o el futuro de unidad. La disyuntiva está puesta, la narrativa o los hechos. La disyuntiva está puesta y en ninguna disyuntiva está o nosotros o ellos, o ustedes o nosotros, el único camino es la unidad nacional.

Lo recuerdo hoy orgullosamente desde la efeméride yucateca y orgullosamente de mis sentimientos como mexicano.

¡Viva Yucatán!

¡Viva México!

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