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Se compromete José Antonio Meade a destinar el 1.5 del PIB a ciencia y tecnología

Ciudad de México, 4 de mayo de 2018  

·         Impulsaremos acciones para que un mayor número de mexicanos concluyan la preparatoria, afirmó

·         Voy a ser un presidente que fomente la confianza, la inversión y el empleo, ofreció al participar en la XXV sesión extraordinaria de la Asamblea General de la ANUIES

El candidato de la coalición Todos por México a la Presidencia de la República, José Antonio Meade, anunció que en su gobierno se incrementarán los recursos para ciencia y tecnología, a fin de destinar el 1.5 por ciento del PIB.

En el marco de la XXV sesión extraordinaria de la Asamblea General de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), el abanderado presidencial delineó que su plataforma de gobierno incluye destinar mayor financiamiento a instituciones públicas para ampliar la oferta educativa.

Explicó que ello permitirá que un mayor número de mexicanos terminen la preparatoria y estén en condiciones de acceder a la educación superior, lo que derivará finalmente en beneficio del país.

“Entre las variables que hacen diferencia destaca la de un país que tiene alumnos de excelencia, un país que gasta en educación, un país que tiene una buena cobertura de educación superior y un país que innova, en todos los casos los resultados son diferentes a los de aquellos que invierten menos en educación”, afirmó.

Ante los rectores agrupados en la ANUIES, el candidato aseveró que impulsará un modelo educativo que ponga a niñas, niños y jóvenes al centro. Enfatizó que no permitirá que ningún interés político subordine o secuestre la reforma educativa.

Meade subrayó que nuestro país tiene que poner al centro la preparación académica de niños y jóvenes, e incrementar la cobertura de educación superior para que llegue al 60 por ciento.

Al exponer su estrategia en este rubro, el candidato de la coalición Todos por México dijo que lanzará el programa de becas “Sí o Sí” para asegurar que los jóvenes terminen la preparatoria. Anunció que otorgará apoyos para el transporte y la movilidad e implementará, además de un modelo de educación dual, uno híbrido, para que la tecnología permita que los estudiantes reciban información útil en las aulas y a través de espacios digitales.

El abanderado presidencial anunció que hará suya la agenda 2030 de la ANUIES en materia de educación superior y, como presidente, la incorporará al Plan Nacional de Desarrollo.

En declaraciones a medios de comunicación, Meade envió un mensaje de certidumbre a los trabajadores de nuestro país. “Hoy les quiero decir, con mucha claridad, voy a ser un presidente que fomente ese entorno de confianza, de inversión y de empleo”.

Frente a quienes plantean dividir a la nación, el candidato del PRI, PVEM y Nueva Alianza prometió unidad y seguridad jurídica para que se invierta y se generen empleos. En este sentido, advirtió que en esta contienda no hay lugar para la violencia ni para la confrontación.

José Antonio Meade expuso que trabajará por un México de oportunidades, moderno, que apoye a los emprendedores. Explicó que promoverá las alianzas entre las empresas y el sector público para que se generen condiciones que combatan la pobreza, y se pueda hacer política y gobierno en armonía.

Al contrastar propuestas y perfiles, Meade afirmó que en esta elección hay dos visiones de nación en juego y las diferencias se hacen más evidentes. Señaló que, mientras la suya le apuesta al diálogo y al respeto; otra ofrece encono, críticas e intolerancia.

“En México va a ganar la confianza, va a ganar el empleo, va a ganar la inversión y va a ganar la fórmula que yo represento”, subrayó el candidato presidencial.

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Ciudad de México, 4 de mayo de 2018 

 

Mensaje de José Antonio Meade durante su reunión con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) en el marco de la XXV Sesión Extraordinaria de su Asamblea General

Muy buenos días y muchas gracias.

Va a durar un poquito más la presentación del curriculum que la presentación que tenía yo preparada para compartir con ustedes la jornada de hoy, lo agradezco.

Me siento muy contento, además, de la oportunidad de que me haya presentado, me haya dado la bienvenida el que es rector de la universidad donde yo estudié. Muchas gracias Enrique Graue, muchas gracias a la UNAM.

Quisiera, además, agradecerle a todos ustedes, con quienes tenemos una historia de mucho tiempo de amistad, de compartir y de trabajo por la educación superior del país. Nos hemos juntado, de hecho, aquí en la ANUIES a hablar sobre pobreza, nos hemos juntado para hablar sobre política exterior, nos hemos juntado para platicar sobre los retos económicos y financieros que tiene el país.

Y hoy, nos juntamos para platicar sobre la visión que tenemos de la educación superior hacia adelante, en un diálogo que se da entre plataformas que se han desarrollado en las campañas, en la nuestra propia, y el documento de diagnóstico que ha realzado la ANUIES.

Además, destacar que lo estamos haciendo en un espacio que la ANUIES gestionó con un esfuerzo administrativo propio y es de reconocerse, a la ANUIES y a su secretario general ese trabajo de austeridad republicana, que hoy se traduce en que tengamos un espacio también republicano para hablar de estos, tan importantes temas, Muchas gracias Jaime Valls.

A ver, construyó un edificio con Economía, eso sí merece un buen aplauso, hombre.

Déjenme platicarles un poco de dónde viene nuestra visión de educación superior y por qué estamos planteando lo que planteamos en nuestra plataforma. Y hacerlo reconociendo que, en mucho, se ha visto enriquecida esta visión por dos gentes muy cercanas a la comunidad ANUIES, por Adriana Ortiz Lanz y Sergio Alcocer. El temple y la visión de ambos, su compromiso de una vida de educación superior están aquí reflejados.

Este es el mundo de 1910, un mundo en donde teníamos pocos ingresos y baja esperanza de vida. Podíamos haber puesto pocos ingresos y poco acceso también a la educación superior, y el resultado y la evaluación hubiera sido la misma.

Una pregunta fundamental, para cualquier gobierno, para cualquier plataforma de gobierno, para cualquier candidato, es qué piensa hacer y cómo para  lograr que las circunstancies específicas de esos países mejoren.

Al final la evaluación del gobierno se puede reducir en esas dos dimensiones. Después de una gestión de gobierno tenemos más ingreso en la bolsa y tenemos mejor calidad de vida o no.

Y podemos ver en el mundo, de 1910 a la fecha, cómo ha venido avanzando, en términos de que se puede aprender de él, qué de lo que se puede hacer tiene o podría tener un impacto para México.

Vamos a empezar a ver cómo se mueve, ahí vemos la Primera Guerra Mundial, el sentón que se da el mundo, la crisis del 29.

Vamos a ver la Segunda Guerra Mundial, ahí va México avanzando, empieza un poco una etapa de un desarrollo estabilizador, permanente, frecuente, que se refleja en una mayor calidad de vida y también en mayores ingresos.

Se ve un poco la revolución que se da en China y en la India  y cómo evoluciona de manera muy importante,  sobre todo en los últimos años.

La crisis del ’94, del 2008 y finalmente dónde estamos hoy y dónde nos gustaría estar.

¿Qué llama la atención del mundo en esta historia resumida de 100 años? Varias cosas, primero, es un mundo mucho más desigual del que teníamos en 1910.

Si recordamos 1910, prácticamente todos los países con bajos ingresos y baja calidad de vida.

Y si revisamos el mundo hoy, ha habido una evolución muy dispar, vemos algunos países que viven como se vivía hace 100 años, con poca esperanza de vida y con pocos ingresos.

Y vemos, en cambio, algunos países que lograron una evolución muy importante, en donde tienen, al mismo tiempo, altos ingreso y alta calidad de vida, medida como esperanza de vida.

Y vemos que México, si bien ha evolucionado, le falta dar un brinco para alcanzar los niveles que tienen otros países, y no habría ninguna razón para pensar que no somos capaces de hacerlo.

Pero en este recorrido en la historia podemos tratar de entender cuáles son los factores que explican que algunos países les haya ido mejor que a otros.

¿Y qué es lo que vemos en esos países? ¿Qué es lo que vemos que hace diferencia? Vemos, primero, que mientras mejor la calidad de Estado de Derecho, mayor la evolución en ingresos y en esperanza de vida; vemos también que mientras mejor seguridad o menos inseguridad, más esperanza de vida y mayores ingresos; vemos que mientras menos es la desigualdad, más la esperanza de vida y mejores los ingresos; vemos que mientras más inclusión hay de mujeres, mejora la calidad de vida y mejoran los ingresos.

Eso quiere decir, haciendo aquí un paréntesis, que cuando en este espacio tengamos a la mitad de las mujeres rectoras, eso querría decir que México tiene mejor calidad de vida y mejores ingresos, y es un compromiso que explícitamente debiéramos de ver reflejado en lo que la ANUIES plantea en su visión hacia 18 años.

Mientras mejor la salud, mayor el ingreso y mayor la calidad de vida.

Y ya en temas que son más pertinentes, mientras mayor el indicador de alumnos de excelencia, mejor calidad de vida y mayores ingresos.

Eso quiere decir que si ponemos al centro el esfuerzo de gobierno, el espacio que le dedicamos a la educación, nos va a redituar en un mejor país.

Gasto en educación. Mientras mayor el gasto en educación, mayor el ingreso y mayor la calidad de vida; mientras mejor la cobertura de educación superior, mayor el ingreso y mejor la calidad de vida.

Y ahí se ve especialmente dramático, la cobertura de educación superior de los países que viven como hace 100 años, es de apenas el diez por ciento, y de los países que son potencia, es cercano al 80 por ciento.

Eso implica que sí podemos aprender del mundo y que sí podemos ver en el mundo cuáles variables hacen diferencia y cuáles no.

Y entre las variables que hacen diferencia, es un país que tiene alumnos de excelencia, un país que gasta en educación, un país que tiene una buena cobertura de educación superior y un país que innova, en todos los casos tiene mejores resultados que países que tienen menos alumnos de excelencia, que gastan menos en educación, que tienen menor cobertura y que no innovan de la misma manera que otros.

¿Qué debiéramos de ver en las plataformas de los candidatos? Que su visión de las plataformas guarde relación con estos temas.

Estos son los temas que ponen de relieve y que explican por qué a algunos países les ha ido mejor y, en consecuencia, ponen de relieve qué tendría que hacer México en su agenda para que le fuera mejor y alcanzara a hacer, como nos hemos planteado, efectivamente una potencia.

Hoy toca, en consecuencia, concentrarnos en esos espacios de educación y lo que tendríamos que hacer, y cómo podríamos encontrar en empatía entre la plataforma y lo que han propuesto.

Primero, hablando de los retos que tenemos en educación, uno muy importante cobertura de calidad y equidad, mejorar la calidad educativa, las instituciones de educación superior como actores que generan y promueven innovación.

Y finalmente, cuáles elementos tendríamos que construir juntos, en buena medida en la ANUIES y en este espacio de diálogo, para que alrededor del esfuerzo de educación superior, esté la educación, creatividad e innovación.

Me explico en cada uno, ese es México los últimos años, un México que sigue teniendo muchos problemas, pero un México que ha venido superando y ha venido haciendo esfuerzos muy relevantes.

El México de 1960, que es ayer para efectos de nuestra historia económica, el 65 por ciento sabía leer y escribir. Eso quiere decir que 35 de 100 mexicanos no sabían leer y escribir.

Hoy nuestro rezago es de cuatro, el avance ha sido dramático, debiera ser cero pero, hay que reconocer que se hizo un esfuerzo.

Más dramático todavía, el 1960 solamente 1 de cada 5 mexicanos había terminado la primaria, en 1960 sólo 5 de cada 100 habían terminado la secundaria, en 1960 sólo 2 de cada 100 habían terminado la preparatoria, en 1960 en este país solamente el .3 de la población había tenido acceso a la educación superior.

Eso quiere decir que quienes en México tuvieron esa oportunidad debieran de asumir esa responsabilidad de ser actores de la transformación. Y ahí está nuestro principal pendiente.

México en los últimos años se ha transformado para ser un país que sabe leer y escribir, para ser un país que tiene prácticamente cobertura universal en primaria, y que estaría en la posibilidad de tener cobertura universal en secundaria en la siguiente administración.

Pero es un país que está todavía lejos de tener universalidad en preparatoria y de ofrecer un acceso amplio a la educación superior.

Sigue siendo cierto hoy en México que nuestro reto es que sólo 1 de cada 5 mexicanos tienen acceso a la educación superior.

Puesto en perspectiva, el reto que teníamos en 1960 en donde sólo 1 de cada 5 había terminado la primaria y hoy tenemos cobertura universal, nuestro reto como país hoy está ubicado en la educación superior, esa es la frontera que tenemos que rebasar para que México y a los mexicanos les vaya mejor.

¿Esto qué quiere decir? Quiere decir que hay hoy en México 48 millones de mexicanos que no terminaron la preparatoria. Esos 48 millones van a vivir cinco años menos que los que sí la terminaron, van a ganar 41 por ciento menos que los que sí la terminaron.

Y si revisamos la pobreza extrema, vamos a encontrar que 9 de cada 10 mexicanos que están en pobreza extrema no terminaron la preparatoria, que 7 de cada 10 mexicanos que no tienen Seguridad Social no terminaron la preparatoria, que 8 de cada 10 mexicanos que viven en una casa sin servicios no terminaron la preparatoria.

Ese es el umbral que tendríamos que rebasar y ese es el esfuerzo al que tendríamos que poner nuestro mayor empeño.

Tendríamos que trabajar en dos direcciones: la primera, y muy importante, que no se nos quede ningún joven fuera de terminar la preparatoria y que le podamos garantizar acceso a la educación superior.

¿Qué tendríamos que hacer? Reconocer que la circunstancia de cada joven es distinta, que no se va a resolver el problema desde el escritorio, que cada vez que un joven deja la preparatoria sin terminar, atrás hay una tragedia de vida, atrás hay una familia que tiene un problema de ingreso, una familia que está batallando con una discapacidad, o un transporte público que no le ofrece seguridad al joven, o una beca de manutención que resultó insuficiente.

El principal error en el diseño de política pública es asumir que el joven tiene predisposición al ocio o a la violencia. Los jóvenes mexicanos, como bien dijo Jaime en su presentación, todos los días están trabajando para salir adelante, y si cualquier circunstancia los lleva a abandonar la preparatoria, es nuestra obligación entenderla, atenderla y resolverla.

Eso implica que en nuestra política de becas tendríamos que tener las que resuelvan la colegiatura, las que resuelvan el transporte, las que resuelvan la manutención y las que resuelvan, además, la posibilidad de tener intercambios.

Pongo un ejemplo porque me es cercano. Comentaba yo en una reunión previa, hoy es aniversario de bodas de mi papá, cumple 50 años de casado; mi papá es también universitario, preside la Fundación UNAM.

La Fundación UNAM da 70 mil becas para alimentación a los estudiantes que acceden a ese grado, pero eso pone de relieve el tamaño del esfuerzo que están haciendo los jóvenes para educarse en donde el ingreso que tienen, tiene que ser complementado para que subsanen lo básico, que es la alimentación.

Tendríamos que aspirar a tener cobertura universal de preparatoria, que todo aquel joven mexicano que esté en posibilidad y en edad de estudiar la preparatoria, tenga un lugar y el apoyo suficiente para que la termine.

Tendríamos que garantizarle acceso a la educación superior, y aquí hay muchos de quienes tendrán que jugar un papel relevante para que eso suceda.

Tenemos que reconocer que tenemos la oportunidad de lograr esta cercanía con esa población, a través de modelos de aprendizaje híbridos, que aprovechen la tecnología digital para que el aprendizaje pueda ser presencial o a distancia, cercano o remoto, y de manera masiva, al amparo de la oferta que hoy ustedes pueden poner a disposición de los jóvenes que, por la razón que sea, están lejos de haber podido terminar la preparatoria, los jóvenes y los no tan jóvenes.

En este mundo que cambia a diario el que no tiene o no puede certificar los conocimientos de preparatoria es muy poco probable que encuentre un empleo en el sector formal, y ustedes estarían en la posibilidad de darles acceso a esos conocimientos y después de ayudarle a certificarlos, aprovechando modelos de aprendizaje híbrido y los servicios masivos de cursos que se pueden ofrecer, al amparo de lo que ustedes están ofreciendo en las aulas quien, por la razón que fuera, está lejos de las aulas.

México no va a salir a adelante si no volteamos a ver a esos jóvenes a los que les quedamos mal, a esos adultos que, por la razón que fuera, no tuvieron la oportunidad de terminar su ciclo de educación formal por lo menos hasta la preparatoria.

Un reto distinto es el que enfrentan los jóvenes que sí terminaron la preparatoria. En México hay 34 millones de ciudadanos que terminaron la preparatoria. Aquí el reto es internet, el reto es inglés, el reto es subsanar las deficiencias en el conocimiento de ciencias, lectura y matemáticas.

Pero aquí nuestros retos implican innovación, implican optimismo, implican esperanza, implican hacer las cosas mejor en beneficio de quienes ya tuvieron, de entrada, la oportunidad de haber completado un ciclo escolar.

Aquí podemos trabajar para certificar competencias y aprovechar la posibilidad que podemos para identificar al joven puntualmente y que esas competencias se certifiquen desde Chiapas hasta Baja California, y se certifiquen en México, y le podamos dar seguimiento y acreditarlo en el resto del mundo.

Solamente la tercera parte de nuestros programas educativos están certificados, eso quiere decir que dos terceras partes de la oferta de educativa del país no tienen una adecuada certificación.

Y para que la educación sea pertinente y para que mande señal de que se tienen conocimientos pertinentes frente al mercado, tenemos necesariamente que tener certificados nuestros programas educativos.

Así como el modelo híbrido nos permite aprender en las aulas y fuera de ellas, el modelo dual nos permite aprender en las aulas y en el desempeño profesional.

El acento que ponemos en el modelo híbrido, tiene su espejo en el modelo dual que nos permite certificar conocimientos en el trabajo, y nos asegura pertinencia entre la oferta educativa y los requerimientos laborales.

Permanentemente tenemos que actualizar, anticipar y hacer un diseño prospectivo de nuestra oferta educativa.

Como nunca está cambiando el mundo y México, de manera exponencial. Eso quiere decir que permanentemente tenemos que revisar nuestros contenidos.

Pongo sólo un ejemplo: ocho años tuvimos para prepararnos para la transición al nuevo modelo de justicia penal, eso implicó que repensáramos la forma como se estudiaba Derecho, se enseñaba Derecho y se aplicaba el Derecho en México.

Pero ahí tuvimos un aviso, sabíamos que teníamos ocho años para repensar nuestra educación jurídica, con cargo a una definición de modelo. En muchos otros casos ese aviso no nos llega, de ese aviso tenemos que estar pendiente.

De ese cambio en el mundo y en la ciencias exponenciales tenemos que estar alertas y atentos para que no perdamos la capacidad, permanentemente, de repensar y de repensarnos en la estrategia educativa.

Eso nos tiene que llevar a experimentar, a experimentar en la forma como enseñamos, a experimentar y entender la forma como aprendemos y permanentemente cuestionarnos si los supuestos de nuestros modelos pedagógicos siguen o no siendo vigentes.

Y, como mínimo, el instrumento hoy y la plataforma para la que hablemos tiene que ser una plataforma en donde estudiantes y maestros, en donde la academia y fuera de la academia, tengan la posibilidad de comunicarse, al amparo de un acceso amplio de internet, que ponga, además, a disposición todos estos elementos de manera mucho más masiva y cercana.

¿Cuáles son un poco los retos que plantean su documento y que nosotros compartimos? Que ilustran, al mismo tiempo, oportunidad y reto.

La cobertura de educación superior es de casi el 40 por ciento en 2016. Eso quiere decir que estamos poco más de siete puntos debajo de Latinoamérica, ese es sin duda reto y oportunidad, nos regresa a la lámina anterior, tenemos que lograr que no se nos haga más grande el problema, acumulando jóvenes que salen de la educación superior. Y tenemos que regresar a buscar a los que, por la razón que fuera, no atendimos.

Desde el punto de vista de gasto en investigación y desarrollo, tanto en ciencias básicas como en ciencias aplicadas, estamos lejos de lo que invierte la OCDE, estamos lejos de hacer el esfuerzo presupuestal que necesitamos para tener una buena plataforma de ciencia y tecnología.

Y, en consecuencia, estamos lejos de tener un México con acceso a maestrías respecto al programa de la OCDE.

Eso quiere decir que hay un problema presupuestal, que hay un problema de un esfuerzo que tenemos que hacer en materia de darle, a la educación superior una mejor plataforma.

Pero lo presupuestal no es todo, se han venido haciendo esfuerzos presupuestales, y eso no necesariamente se ha visto reflejado en mejor investigación ni en más publicaciones ni en más patentes, ni en una mejor plataforma de difusión de la ciencia básica.

Y eso nos debe de llevar a pensar que, además de exigir, como correctamente hace el documento en la ANUIES, un mayor compromiso presupuestal con la educación superior.

Tenemos que repensar la forma como a la educación superior la estamos visualizando y la plataforma al amparo del cual la estamos ofreciendo.

Nosotros pensamos que deberíamos de incrementar la cobertura de educación superior en la siguiente administración para que llegue al 60 por ciento, porque pensamos que tenemos que hacer un esfuerzo enorme para que la gente termine la preparatoria.

Y si somos exitosos en hacer ese esfuerzo para que se termine la preparatoria, y si somos además exitosos en buscar a quienes no la terminaron para darle y certificarles sus conocimientos, la demanda por espacios de educación superior, debiera de crecer y debiera de crecer de manera muy importante.

México tiene enormes retos pensionarios que implican, para resolverse, que todos pongan.

Fuimos capaces de hacer una reforma pensionaria del sector privado en 1997, fuimos capaces de articular una reforma pensionaria del sector público en el 2002.

Prácticamente todos los sistemas pensionarios de las entidades productivas del estado de la banca de desarrollo se reformaron en los últimos años. Queda un pendiente, y ese pendiente que queda en materia pensionaria, que los presiona y que los agobia, y que presiona y agobia también a las finanzas públicas, está pendiente de resolverse.

No cabe duda que resolver ese problema pasa necesariamente porque se incremente el subsidio ordinario de las universidades públicas.

Pero, como en el otro caso, no es suficiente, tenemos que sentarnos a ver cómo se enfrenta el problema desde el punto de vista de más recursos públicos, pero también tenemos que pensar, cuáles son los esfuerzos y los replanteamientos que tenemos que hacer para que ese problema, que hoy ya es crónico, se resuelva de manera estructural.

Se ha enfrentado, ciertamente, de forma tal que se puede mejorar en prácticamente todo el resto del sector público, se ha enfrentado para efectos del sector privado. En todos los casos seguramente habrán nuevas reformas a los sistemas pensionarios, pero acá llevamos viviendo muchos años con un agobie que no hemos enfrentado de manera definitiva.

Y tenemos que enfrentarlo si queremos tener la libertad para repensar nuestra educación, libres de la carga de nuestros pasivos históricos.

Hemos planteado en nuestra plataforma un programa de becas Sí o Sí, en el ánimo de que sí o sí nos aseguremos que los jóvenes terminen la preparatoria; hemos planteado incrementar la inversión en ciencia y tecnología para llegar al 1.5 por ciento del PIB.

Hemos planteado en nuestra plataforma un mucho mayor financiamiento a instituciones públicas para ampliar la oferta educativa, porque estamos convencidos de que si sólo lográramos hacer una cosa en la siguiente administración, y eso fuera a lograr que los mexicanos termináramos la preparatoria, la demanda por educación superior se va a incrementar, y si logramos que se incremente y logramos abrir los espacios, el país va a cambiar y va a cambiar para bien.

Tenemos, con cargo a todo ello y habiendo reconocido la necesidad de un mayor esfuerzo en lo presupuestal, que repensar de manera estructural los espacios y a las instituciones de educación superior.

Y en eso sentimos que la ANUIES está llamada a ser el foro de excelencia en donde eso se dé.

Tenemos que lograr desarrollar una plataforma compartida que ponga al centro de esta transformación una cultura de la innovación, permanente, que nos obligue a pensar diario y a repensar lo que estamos haciendo, que tengamos capacidad de hacerlo con creatividad, que reconozcamos que el mundo de hoy plantea para la educación superior retos muy puntuales que exigen mucho más diálogo del que nos hubiésemos dado cuenta, una experiencia mucho más universal en la enseñanza; tenemos que darle impulso desde la educación superior a la capacidad de construir soluciones sectoriales.

Pongo un ejemplo, si queremos resolver el problema de la pobreza, tenemos que ser capaces de hablar de salud, de educación, de vivienda, de servicios en la vivienda, de alimentación, de ingreso y de estructuras de mercado. Eso no lo resuelve ni una sola Secretaría ni un solo nivel de gobierno, pero tampoco lo resuelve una sola visión en lo académico.

Si nosotros queremos formar gente que sea capaz de enfrentar el reto de la pobreza, tenemos que replantear parte del modelo de la educación superior para que le demos, a nuestros estudiantes, una visión del sector y de los retos del sector para que los pueda resolver. Y eso exige que sean capaces de hablar, seguramente, idiomas que hoy tienen diferentes disciplinas.

Las estrategias tienen, en consecuencia, que se transversales para enfrentar los retos del cambio climático, pues se ocupa que uno sea capaz de hablar de ingeniería, pero que uno sea capaz de hablar de finanzas, y que uno sea capaz de entender modelos de clima, y que uno sea capaz de entender del impacto presupuestal de cada uno de ellos, dándole a nuestra educación una visión también mucho más transversal.

Y vivimos en un entorno en donde los cambios son disruptivos y los vemos a diario. Todos los días estamos enfrentando una nueva tecnología, cada año tenemos que cambiar nuestro teléfono. Nosotros crecimos en un mundo en donde el teléfono de nuestros abuelos era el mismo que tenían nuestros papás y que conocimos nosotros.

De hecho, uno puede distinguir la edad por cómo le hacemos para hablar por teléfono. Todavía hay muchos que dicen: “Te marco”. Y los jóvenes de universidad van a decir: “Bueno, este cuate. ¿Cómo? ¿Qué le pasa con eso de ‘te marco’?” ¿No? Pues ya le marca uno.

Bueno, eso cambia todos los años, ya ni siquiera le hacemos así, ahora le picamos al Siri y le decimos: “Háblale a Juana”, y le habla a Juana, Siri, ¿no?

Eso implica que seamos capaces de repensar nuestras carreras, de tener capacidad permanente de nuevas especializaciones en nuevas profesiones y retos, de hacer experiencia de todos los días el diálogo, pensando cómo hacemos nuestra la cultura de innovación y aprendizaje y cuáles son los mecanismos que tenemos que hacer para impulsarla.

Todo ello, en el ecosistema que hoy nos estamos desarrollando, pues que implica este modelo de educación 4.0.

¿En qué se refleja esto? Por arriba un poco de lo que ha planteado la ANUIES de los retos de gobernanza, de presupuesto, de los retos financieros, de los retos de articulación, de los retos de aprovechar las autonomías en el diálogo, se traduce que logremos un ecosistema de innovación propio a este entorno disruptivo.

Se traduce en que aprovechemos la trasformación digital para que la hagamos nuestra en términos de cómo podemos dialogar.

Aquí, por ejemplo, en el mundo hacendario, esta estrategia digital implicó que el SAT dejara de ver a la economía con cinco años de rezago y en papel, para que la empezara a ver de manera digital y en tiempo real.

Y un tema muy importante, y de nuevo una razón por la que pensamos que la ANUIES, como espacio de diálogo, es absolutamente esencial, tiene que haber mucha más colaboración interinstitucional.

En lo sectorial, en lo transversal, en lo regional, los retos que enfrentamos y la especialización que enfrentamos es diferente.

Y lo vamos a poder hacer si tenemos una mejor escala, si tenemos un mejor espacio de diálogo, si podemos platicar entre nosotros, y fuera de nosotros, para entender cómo el mundo está haciendo y qué, para adaptarse a este entorno disruptivo.

Nosotros lo que hemos visto cada vez más y más, lo veíamos desde Relaciones Exteriores, es que el mundo se estaba moviendo hacia los consorcios, que el mundo estaba haciendo asociaciones entre lo privado y lo público, entre la educación y el sector privado, que estaba haciendo diálogo entre universidades de aquí y universidades de allá.

Pongo un ejemplo, en esta precampaña, de los espacios que yo recuerdo con más afecto, fue un diálogo que tuvimos con rectores de tecnológicos en Sonora, que nos hablaban de cómo la Universidad de Arizona y la Universidad de Sonora, tenían programas en la Reserva Nacional del Pinacate para entender de mejor manera los retos que implicarían colonizar Marte.

Eso pone de relieve el tipo de diálogo y de colaboración interinstitucional que debiéramos tener todos los días.

Cierro ya. Y hable todo esto para que fuera más larga mi presentación que mi currículum, entonces, estoy ya a punto de cumplirlo.

La visión que tenemos y que tienen ustedes, 20-30, de la ANUIES, le damos la bienvenida, la hacemos nuestra, la entendemos, la compartimos, la hemos empujado desde otras trincheras y, sin duda, estarán incorporadas en la plataforma, habremos de hablar de ellos en la campaña, a la que le quedan todavía por correr dos terceras partes, y estamos seguros que vamos a seguir hablando de ello en el gobierno.

Estamos comprometidos a apoyar a las instancias de educación superior para enfrentar estos retos, sentimos que tenemos que compartir estas experiencias y buenas prácticas, que tenemos que hacerlo asumiendo que estamos insertos en una cultura en donde la transformación es ya de todos los días, y la innovación tiene que serlo también y fortalecer el liderazgo de México en este sector.

No hay un solo tema, de los que aquí hablemos, en donde no haya un mexicano hablando, exponiendo, moviendo la frontera de la educación superior; a ellos hay que tenerlos aquí con ustedes, juntos, ustedes mismos hablando de este tema para que México sea el referente de la mejor práctica en materia de educación superior.

Y para todo ello, la ANUIES es uno de los pilares fundamentales para impulsar esa transformación y, por ello, me parece privilegiar la posibilidad de atender, de dialogar con ustedes, de escucharlos y que nos escuchen, es ya, de entrada, una muy buena práctica que nos alienta a estar seguros que a México le va a ir muy bien hacia adelante.

Muchas gracias y muy buenos días.

Sesión de preguntas

Moderador: Muchas gracias, candidato, por su presentación y por hacer suya la propuesta de la ANUIES.

Son bastantes preguntas, le voy a ir leyendo de cinco en cinco.

Los países del primer mundo, líderes de la Cuarta Revolución Industrial son también líderes en inversión, en investigación y en desarrollo tecnológico, como Israel, Corea, Estados Unidos y Alemania, cuyo porcentaje de inversión con respecto al PIB se sitúa entre 3 y 4 %.

¿Qué propone usted, señor candidato, para lograr el incremento significativo y a corto plazo de la inversión en investigación?

En México, la inversión en educación superior, ciencia y tecnología e innovación se encuentra por debajo del promedio de los países de la OCDE. ¿Cuál sería su compromiso en materia de financiamiento público?

Salvando el requisito de calidad en las instituciones de educación superior, uno, ¿qué cambiaría en la política de planeación presupuestal para las instituciones públicas?, y dos, ¿qué cambiaría respecto de los incentivos fiscales directos e indirectos para las instituciones particulares?

¿Cómo propone, usted, que la transferencia del conocimiento pueda fortalecer la economía del país?

En Jalisco, ha dado muy buen resultado la creación de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología encargada del ámbito de la educación superior, mientras que la preescolar, primaria y secundaria quedó en el ámbito de la Secretaría de Educación, ¿plantearía, usted, algún esquema parecido?

José Antonio Meade: Yo creo que el tema de ciencia y tecnología no se agota solamente en lo presupuestal, sin duda, hay un parámetro presupuestal.

Nosotros planteamos en la plataforma pasar de lo que hoy tenemos casi a triplicarlo, para llegar al 1.5% del PIB, por arriba del 1%, que era nuestra meta original, pero la reflexión que tenemos que hacer, a mi juicio, no se agota en el recurso presupuestal público, tenemos que hacer una reflexión un poquito más amplia de por qué no estamos viendo mucha más inversión en ciencia y tecnología por parte del gobierno, pero por qué no lo estamos viendo tampoco por parte del sector privado.

Eso no quiere decir que nosotros nos movamos a que toda la administración de ciencia y tecnología sea aplicada, sin duda, hay un lugar muy importante para la ciencia básica, pero sí debiera de llevarnos a reflexionar que el debate presupuestal no agota el problema que tenemos de ciencia y  tecnología en nuestro país, tiene que haber presupuesto, pero cada peso del presupuesto tiene que generar mejores elementos de resultados.

En estos últimos años se ha casi duplicado el gasto en ciencia y tecnología, pero las patentes se quedaron igual; el número de publicaciones en journals, revisados por pares, se quedó más o menos igual; la participación de la educación superior en consorcios internacionales, se quedó más o menos igual; la inversión del sector privado en ciencia y tecnología, se quedó más o menos igual.

Eso quiere decir que la reflexión alrededor de ciencia y tecnología tiene que ser mucho más estructural, mucho más arquitectónica, mucho más de una visión de ecosistema.

¿Qué tenemos que hacer desde México? Somos la treceava economía más grande del mundo, y si nos vemos en ciencia y tecnología, tenemos un rezago muy importante.

Nosotros motivamos un diálogo alrededor de países MICTA, que le decíamos, era México, Indonesia, Corea, Turquía y Australia.

Esos cinco países éramos interesantes, somos interesantes, porque somos todos miembros del G20 que no somos BRICS y que no somos G7, pero cuando empezamos a hablar entre nosotros, llamaba la atención que Corea, siendo una potencia media, una economía más o menos de nuestro tamaño, con una demografía parecida a la nuestra, invierte sí, mucho más que nosotros, pero publica mucho más que nosotros por peso invertido.

Australia, en el mundo, con una economía del mismo tamaño que la nuestra, es la que más publica per cápita en el mundo.

Indonesia tiene más usuarios de Facebook que Inglaterra habitantes. Y Turquía con nuestra misma demografía y un menor gasto en ciencia y tecnología alcanza un mayor nivel de penetración, en términos de algunos de estos indicadores.

Todo esto, pues, para decir que hay un compromiso significativo y real de aumentar el gasto en ciencia y tecnología, pero que a mi juicio debe de darse en un contexto en donde tengamos una reflexión más amplia de qué más necesitamos.

¿Qué necesitaríamos, por ejemplo, para que los mexicanos que están en los mejores centros de investigación en el mundo se vinieran a investigar a México? ¿Qué tendríamos que ofrecerles en términos de ecosistema? ¿Qué tendríamos que hacer para garantizar que esos mexicanos, cuando se regresen, aquí puedan seguir publicando en journals de excelencia? ¿Qué tendríamos que hacer para generar nuestros propios journals? ¿Que tendríamos que hacer para asegurar que esa investigación se traduzca en más patentes, que sea más pertinente o que nuestra educación básica luzca?

A mí me tocó estar y pagar las cuotas del CERN en Suiza y Francia, y me tocó entrevistarme con los científicos mexicanos que allá estaban haciendo educación básica.

Entonces, yo creo, todo esto fue una respuesta larga para decir: sí hay que entrarle con más presupuesto, pero hay que entrarle también a la reflexión estructural de qué es lo que tendríamos que asegurar, como mínimo, para que los mexicanos que hoy están empujando la frontera del conocimiento fuera, tuvieran las condiciones para empujarlas dentro.

Y si eso hacemos, cada peso adicional que le metamos en el presupuesto va a redundar en una mucha mayor capacidad de crecimiento.

¿Cuál es el impacto de la educación en la economía? Yo empezaría diciendo cuál es el impacto de la educación en la familia. Y me parece dramático pensar que tan sólo terminando la prepa, uno viva cinco años más.

Puesto en perspectiva, el que termina la preparatoria en México, es como si hubiera nacido en el 2018; y el que no la termina, como si hubiera nacido en los 70’s. De ese tamaño es la diferencia para una familia, para una historia de vida, de lo que aquí estamos hablando.

Si uno multiplica esas historias de vida para ver el impacto económico, si nosotros logramos convertirnos en un país de preparatorias, la formalidad, la productividad de los mexicanos se va a incrementar de manera exponencial y, por lo tanto, nuestra capacidad de crecer.

¿Cuál es, en consecuencia, la reforma más importante que tenemos pendiente? La reforma de inclusión. Si nosotros cerramos la brecha entre el norte y el sur, el hombre y la mujer, entre el que termina la prepa y el que no la termina, nuestra plataforma de crecimiento va a ser mucho más importante.

Moderador: ¿Cuál es la visión y la propuesta para conjuntar calidad, cobertura y responsabilidad social?

Sabemos que en una sociedad democrática no cabe un planteamiento donde existan universidades públicas de primera y de segunda. Sin embargo, en México la diversidad de formas de organización y financiamiento hace una realidad donde existen universidades con recursos y capacidades diferentes.

¿Cómo vislumbra resolver los retos en la agenda legislativa de políticas públicas y de financiamiento para asegurar un piso parejo en la educación superior para todos los mexicanos?

Son muy parecidas sus preguntas, y es en relación al problema financiero que atraviesan algunas universidades y su propuesta para poder resolverlo.

Otra pregunta habla de que hay propuestas sobre aportes mayores de tasas de retorno en educación básica que en educación pública. ¿Qué opinión tiene al respecto?

Básicamente serían las preguntas.

José Antonio Meade: Lo que plantea Cipriano es bien importante, yo creo que entra de lleno en lo que aquí estamos hablando en términos de lo sectorial y lo transversal.

Sigue siendo cierto que en un país como el nuestro, el tener acceso a la educación superior es una gran oportunidad que debiera de conllevar a una gran responsabilidad.

Son bien pocos los mexicanos que tienen acceso a una educación superior de calidad, acompañada a esa oportunidad debiera de haber un compromiso de responsabilidad social y un compromiso de responsabilidad social que los llevara a enfrentar y a tratar de resolver estos grandes retos, familia por familia, colonia por colonia.

Pero tenemos que inculcar en los estudiantes ese sentido de que están teniendo acceso a algo que hoy en México sigue siendo un privilegio, y que, por lo tanto, tendrían que salir con un profundo sentimiento de responsabilidad social.

Y vemos que lo tienen, vemos, como reportó Jaime y todos ustedes vieron en sus universidades, a los jóvenes que, con sentido de responsabilidad social, se movilizaron para apoyar los esfuerzos al redor del sismo. Y a los jóvenes que cada vez que México tiene un reto se moviliza para enfrentarlo de forma colaborativa, intensa, puntual y cercana.

Pero tenemos que hacer más, en términos de despertar ese sentido de responsabilidad social, y una forma de cumplir con el anhelo de responsabilidad social es la participación del servicio público.

En esta contienda electoral, algo de lo que nosotros hemos querido hablar y cuidar es que se dignifique al servicio público. Enfrentamos un discurso muchas veces muy poco matizado, en donde se quiere decir que el servicio público o un partido o una expresión, es o no corrupto.

Y, la verdad, es que si uno hace una reflexión del servicio público, en el enorme número de los casos, es un servicio público honorable, es un servicio público digno, es un servicio público que ennoblece y que nos ayuda a ponernos cerca de los problemas que tiene el país y tratar de resolverlos.

Ese trabajo compartido entre universidades y servidores públicos para transformar al país, tiene implícito un sentido de responsabilidad social.

Y la mejor forma de vacunar a los jóvenes frente al cinismo que a veces se ve en las campañas, frente a las contiendas que a veces hacen más por desencantar la participación que por entusiasmarla, esa vacuna debiera estar en los espacios de educación superior que le recuperen, a la juventud, el sentido de esperanza en el país y el sentido de esperanza en la vocación de servir.

Sí, hay que trabajar en identificar, así como en las familias, en identificar la circunstancia de cada una de las instituciones de educación superior, para ver cuál es la mejor forma de apoyarlas y de ayudar.

Nosotros hemos planteado que no se puede resolver el problema de la pobreza desde el escritorio, que necesariamente tenemos que salir para platicar con las familias y ver cuál es el apoyo que a ellos les hace una mayor diferencia.

Pues lo mismo es cierto en las universidades, y seguramente hay algunos problemas que son comunes, pero algunos problemas no lo van a ser, no son los mismos retos los que se enfrentan en Oaxaca que en Sonora, en Guerrero que Nuevo León. Y eso implica que nos sentemos a ver cómo podemos trabajar con cada uno de estos espacios de educación superior para que el resultado sí sea el mismo.

Y el resultado sea una educación superior de excelencia que le abra a sus graduados las mejores oportunidades de vida, pero tenemos que hacerlo asumiendo que el esfuerzo y que el diálogo será diferente por cada universidad y que, por lo tanto, las soluciones no pueden ser soluciones paramétricas, sino soluciones que reconozcan cuál es el entorno que cada uno de ustedes está enfrentando.

Sí hay, sin embargo, algunos espacios que son comunes, lo más de ustedes tienen problema en el Sistema de Pensiones. Por mucho tiempo tuvimos, y a mi juicio funcionaba bien, un fondo concursable que empataba recursos para las universidades, en función de las economías que generaran sus propias reformas.

A mí me parece que esa es la forma de enfrentarlo, reconociendo que cada universidad tiene costos de legado diferentes, que cada universidad generó sus pasillo de forma distinta, que cada una tiene su propia tradición y el orgullo, además, de la autonomía que tenemos que respetarle en sus relaciones laborales, pues cada quien enfrentará el reto de la forma como considere que es más consistente con su historia y su circunstancia.

Y nosotros podemos poner y debemos de poner recursos para que así suceda, pero recursos en donde nos vayamos acompañando, en donde el esfuerzo que se haga, desde los presupuestos federales, encuentre un correspondiente en los esfuerzos que se vayan haciendo en las reestructuras de los propios entornos administrativos de cada entidad.

Y a mí me da mucho gusto venir hoy, y por eso puse acento en lo de Jaime, tan sí se puede hacer esfuerzos en lo administrativo pues que este edificio se construyó con puras economías, si empezara a cobrar Jaime por el uso de las aulas y de los auditorios, podría hacer esas aportaciones al Fondo de Pensión de la ANUIES y entonces mataba a dos pájaros de un tiro.

Total, hay que meterle lana, hay que meterle creatividad y hay que encontrar un esquema en donde todos pongamos para que los costos del pasado no detengan el camino hacia el futuro en el que todos estamos comprometidos.

Moderador: ¿Cuáles son sus propuestas para la rendición de cuentas?

Aprender para trabajar y trabajar para aprender. ¿Cómo contrastas tu aprendizaje como secretario cinco ocasiones, con otras alternativas que no han enfrentado las decisiones desde ese lugar?

Doctor Meade, es de todos conocido el deterioro ambiental de las grandes urbes de México y de los ecosistemas en todo el país. ¿Usted apoyaría un programa nacional para que todas las universidades e instituciones de educación superior se convirtieran en escuelas verdes?

¿Si usted presentara una iniciativa de nueva ley de educación superior, cuál sería su visión para las instituciones particulares?

¿Cuál sería su estrategia para garantizar la educación superior en los jóvenes, la inversión en la ciencia y la cultura en nuestro país?

José Antonio Meade: En materia de rendición de cuentas, nosotros hemos planteado en nuestra plataforma diferentes elementos que, a nuestro juicio, atienden de manera puntual un tema que no es un tema mexicano.

Nosotros vemos el resto del mundo, y en el resto del mundo hay países y jurisdicciones que tuvieron un problema de prestigio en su servicio público y de corrupción muy arraigado, y que, sin embargo, hicieron transformaciones que les ayudaron a lograr un resultado diferente.

Y así como aquí vimos un poco esta evolución de los últimos 100 años en el mundo y qué podíamos aprender de eso, podemos voltear a ver al mundo e identificar qué podemos aprender en materia de combate a la corrupción y de mejorar el entorno de rendición de cuentas.

En un tema, por cierto, muy importante que hablar aquí en la ANUIES, en donde han habido severos cuestionamientos de la participación de algunas universidades en estos esquemas. Y en donde yo creo que vale la pena, de nuevo, así como creo yo que vale la pena matizar en términos de servidores públicos buenos y malos, políticos buenos y malos, hay también prácticas y participación de universidades también buenas y malas.

Y hay que aprender a hablar y analizar a unas de otras para que no, en la generalización, acabemos con el prestigio de muchas universidades que hacen un trabajo verdaderamente valioso, en términos de proveer servicios extraordinarios y de excelencia en beneficio, tanto de la universidad como del sector público.

Así como vale la pena, en aquellos casos en donde se abusó del esquema, que se deslinden responsabilidades y que se rindan cuentas.

¿Qué hemos planteado en lo central? Primero, hacer más fácil recuperar el dinero, hoy tenemos una Ley de Extinción de Dominios que tiene 10 años, y en 10 años no hemos recuperado, al amparo de esa ley, un solo peso de un funcionario público que haya incurrido en un acto de corrupción. Eso quiere decir que la ley está mal y que tenemos que cambiarla.

Segundo, tenemos que cambiar de un modelo de Declaración Patrimonial a un modelo de congruencia patrimonial auditado por terceros.

Eso se hace en todas partes del mundo, uno somete su patrimonio, incluso para integrar el expediente al amparo del cuál será ratificado, en los casos en donde así funciona, para que pueda un tercero, y las propias autoridades fiscalizadoras, diagnosticar que el patrimonio es consistente y que es congruente, que se pagaron impuestos, que no hay más patrimonio que el declarado, que la evolución patrimonial es consistente con los ingresos.

Y lo elemental es lo que nosotros presentamos y denominamos 7 de 7. Pero el ejercicio es muy sencillo: yo declaro lo que tengo, pero acredito que no tengo nada más revisando los registros públicos de la propiedad.

Si al revisar los registros públicos de la propiedad aparece que tengo más de lo que declaré, pues ahí ya hay un problema.

El SAT tiene información que puede, a solicitud del contribuyente, ser pública. El SAT sabe de todos ustedes si son o no accionistas de empresas, sabe si facturan, sabe si son representantes legales, sabe si tienen créditos, sabe si tiene ingresos por dividendos.

Todo lo cual es perfectamente lícito, siempre y cuando esas manifestaciones de riqueza se presenten en la declaración.

¿Qué implica la 7 de 7? Pues implica decir: “Estos son mis ingresos” y preguntarle al SAT si tengo ingresos por cualquiera de estos motivos que no haya yo presentado en la declaración.

Ese segundo elemento es también algo que debiéramos de incorporar como práctica común, no solamente en las contiendas presidenciales, en donde por cierto sigo siento el único que lo ha presentado.

Tres, tenemos que tener ministerios públicos autónomos, y eso es absolutamente central y fundamental y ayuda, de nuevo regresar al tema de las universidades, un Ministerio Público autónomo es la mejor garantía para todos de que cualquiera que viole la ley en la circunstancia que fuera, del nivel que sea, del sector que fuera y del momento que fuera, enfrente consecuencias por sus actos, al amparo de un Ministerio Público empoderado para llamar a hacer esa rendición de cuentas.

Y cuarto, y muy importante, transparencia y gobierno abierto, todos los contratos debieran de ser públicos, el 100 por ciento del tiempo, el 100 por ciento de los contratos, para que supiéramos a quién se le asigno, por qué monto, de qué manera y en qué circunstancias.

Y con esos cuatro elementos podríamos transformar de forma y de fondo el ecosistema en el que se desempeña el servicio público en México, y hacerlo un ecosistema que le dé al ciudadano garantía de que el servidor público que tiene frente a sí, es un servidor público honesto.

El tema del contraste sí es bien importante, el servicio público implica tomar decisiones difíciles siempre, Y el presidente, por construcción, enfrenta todos los días el reto de tomar decisiones difíciles y complicadas.

Yo he sido cinco veces secretario de Estado, nunca subí a ver a un presidente para decirle: “Oiga señor; fíjese que aquí hay una idea extraordinaria que va a funcionar a todo dar, que además va a ser enormemente popular. O podemos tomar una idea muy mala, que no va a funcionar y que va a meter al país en problemas”.

Cuando uno sube a ver al presidente, sube uno para decir: “Oiga señor, aquí hay una decisión difícil, que tiene estas implicaciones en este sentido, y estas otras, en este otro sentido”.

Implica la conducción del país, en un momento muy difícil del país y en un momento muy difícil en lo internacional, que se tenga esa capacidad de tomar decisiones, que se tenga esa experiencia para tomar decisiones, que se tenga ese temple, ese temperamento, ese conocimiento para efectos de, en una posición que por definición solamente toma decisiones difíciles, pues tengamos al frente al que tenga la mejor preparación, la mejor experiencia, el mejor temperamento y el mejor temple para conducir al país, en un momento muy difícil y muy complicado.

Y en términos de ese contraste, y además aprovechando que estoy en campaña, el que tiene esas características soy yo mero.

El tema ambiental, y me regresa a lo que aquí planteamos de lo sectorial y de lo transversal, el tema ambiental es probablemente el tema más transversal y más sectorial que tenemos, claramente el cambio climático es real, ahí está y hay que trabajar en dos direcciones: ¿qué hacemos para evitar el calentamiento global? ¿Qué hacemos para mitigar sus consecuencias? ¿Y qué hacemos, como agenda de país, para poder construir un entorno que sea amigable respecto del medio ambiente?

Sí pasa por las universidades verdes y que desde ahí pongamos el ejemplo. Pero, ¿qué implica pensar en una agenda verde de largo plazo? Implica repensar al país.

Una agenda verde implica pensar en transporte público, cómo nos movemos dentro de las ciudades, una agenda verde implica pensar cómo construimos nuestras casas, con qué materiales, con qué características, de qué manera aisladas, de qué manera la casa utiliza energía.

Implica repensar nuestros electrodomésticos, cómo los usamos, cómo los conectamos. La mayor parte del gasto de electricidad de una familia se da en electrodomésticos que están conectados y que no están funcionando.

Implica repensar cómo tratamos el agua para que el 100 por ciento de las ciudades en el país la traten y con eso generen energía.

Implica repensar cómo aprovechamos el calor de la industria para que podamos cogenerar y que no haya una sola instancia de calor que no se convierta en electricidad. Implica repensar cómo nos movemos y dialogamos en la ciudad. Es la agenda más ambiciosa y más de futuro que tenemos.

Sí implica pensar cómo hacemos universidades verdes, pero implica, más bien, pensar cómo, en el reto más importante que enfrentamos casi un reto de sobrevivencia, le damos un enfoque sectorial y transversal a la educación que les estamos ofreciendo a nuestros alumnos.

Y algo muy importante, yo aquí he hablado de la importancia, sobre todo he puesto mucho énfasis, en las universidades públicas.

Yo soy fruto de la experiencia de dos universidades. Soy orgullosamente puma, un poquito menos orgullo después de los 4 a 1 que nos metió el América, en donde no se nos vio, pero te voy a decir, ¿eh? Para compensar ese 4 a 1, de aquí al primero de julio, nosotros sí vamos a remontar el marcador, ¿eh?

Pero soy producto también del ITAM, de una escuela privada de excelencia, de una escuela privada que pone en alto nuestra capacidad también, desde ese sector, de hacer investigación, de destacar como alumnos bien formados y bien preparados.

En la educación superior cabemos todos, en la educación superior hay que estimular a todos, en la oferta educativa hay que ofrecer alternativas, y en este diálogo que tenemos, ese intercambio de visiones, de experiencias, de orígenes, nos va a ayudar a que tengamos un sector de educación superior mejor, a que multipliquemos las alternativas para que los jóvenes, todos, puedan escoger desde lo técnico hasta el doctorado, en dónde quieren y por qué tener esa experiencia de educación superior.

México necesita una educación superior privada, vigorosa, que experimente, que analice, que sea creativo, que esté en fronteras, que aprenda del mundo, y necesita, de instituciones públicas que hagan lo mismo: que analicen, que investiguen, que resuelvan, que sean creativos, que innoven, y, si en el diálogo entre los dos sale, además, la posibilidad de generar sinergias, cuánto mejor.

Hoy, muchos de ustedes son ejemplo de ese diálogo, muchos de ustedes tienen diálogo entre universidades públicas con otras universidades públicas, entre universidades privadas con universidades públicas, y entre universidades privadas con universidades privadas.

Mientras más diálogo, mejor aprendizaje, mientras mejor entorno vayamos creando juntos, mejor la va a ir al país, y eso implica que así como planteamos una agenda presupuestal alrededor de los esfuerzos de las universidades públicas, tenemos que plantear una agenda presupuestal y fiscal con las universidades privadas, para que lo que tengamos sea un entorno de educación superior que esté a la altura del reto que vamos a tener.

Nosotros vamos a cumplir con hacer de México un país de preparatorias y a ustedes les va a tocar enfrentar el reto de ofrecerles a todos esos preparatorianos una educación superior de excelencia de la que se hable o de la que hable por México con orgullo y que esté a la altura, como estamos hoy, de las mejores del mundo.

Moderador: ¿Qué opina sobre incorporar el emprendimiento en un modelo educativo para el cual no hay suficientes empleos y los perfiles profesionales requeridos hoy en día son globales?

¿Cómo le haría para trabajar en una educación integrada desde la educación básica hasta la educación superior?

José Antonio Meade: A ver, recuérdame la primera.

Moderador: Lo del emprendimiento, incorporar el emprendimiento.

José Antonio Meade: El emprendimiento, y poco nos regresa a un tema que ha sido transversal y sectorial en esta plática, que es la construcción de un ecosistema.

En México no tenemos un buen ecosistema de emprendimiento, en México tenemos un buen ecosistema para generar financiamiento para empresas que sobreviven.

Si una empresa en México sobrevive y tiene tres años funcionando, esa empresa va a tener acceso a financiamiento de la Banca de Desarrollo, de la banca comercial, va a poder salir al mercado, va a poder invertirse o va a poder invertir y recibir recursos en función de su escala, del mercado de valores, de los fondos de pensiones.

Esto es, México tiene, entre los países emergentes, probablemente el sector financiero más robusto y más profundo en favor de las empresas que sobreviven. Pero muy poquitas empresas sobreviven y muchas empresas fracasan, no una, varias veces antes de ser exitosas. Y muchas ideas que son innovadoras pasan y necesitan un entorno que les ayude a emprender.

Y ahí las universidades juegan un papel muy importante, esa cultura del emprendimiento pasa por que en las universidades se incube; pasa por que desde las universidades se genere mentoría; pasa por que desde las universidades empiecen a pensar con un enfoque del siglo XXI para resolver muchos problemas que tenemos de siglo XX y de siglo XIX.

Sí hay que generar una cultura del emprendimiento, y esa cultura del emprendimiento necesita capital ángel, esa cultura del emprendimiento implica fondos de riesgo, fondos de capital de riesgo, esa cultura de emprendimiento implica apostarle sabiendo que podemos perder y hacerlo en la tranquilidad de que, si perdemos, no va a llegar la Auditoria Superior de la Federación o la Secretaría de la Función Pública para decir: “Oye, ¿pero cómo es posible que le hayas tú  apostado a una energía o a una alternativa transformadora, moderna, inédita que nunca había sido explorada en el mundo y no hayas ganado dinero?” Eso implica emprender.

Entonces tenemos que asumir que el emprendimiento implica riesgo, y que el riesgo implica que a veces vamos a ganar y a veces vamos a perder, pero hay que construir un entorno para que podamos hacer esas apuestas.

Y al centro de ese ecosistema están las universidades y la educación superior, un diálogo entre la educación superior y el sector privado, un diálogo en donde las universidades sean el puente entre la ciencia básica y la ciencia aplicada, un diálogo en donde las universidades con sus egresados encuentren mentores que tengan capacidad de incubar.

Y que encuentren en el gobierno un buen aliado que esté dispuesto a apostarle, sabiendo que hay riesgo, para que ese emprendedurismo sea ocasión de éxito.

En muchas partes del mundo, el haber fracasado muchas veces es sinónimo y presagia éxito futuro, porque estamos dispuestos a apostar e innovar. Eso es cierto.

Por cierto, en el tema de incubación, el que le ha apostado muchas veces a ser presidente y pierde una y dos veces, va a perder una tercera, pero ese ya no aplica en el entorno del emprendimiento.

Bueno, parte de lo que decíamos ahorita es certificación. México es la catorceava economía más grande del mundo y va a estar entre las primeras diez, estamos insertos en un mundo global.

Todo lo que aquí vimos, se va a hacer mucho más rápido que antes, el internet de las cosas ya está aquí y va a seguir presente. La forma diferente de producir para aprovechar esa tecnología disruptiva, ya está aquí y va a estar presente.

Eso quiere decir que las fronteras en la educación se van a ir desdibujando, en algunos temas ciertamente no, pues algunos temas serán propios del que estudie Historia, el que estudia mucho de lo que tiene que ver con lo pluriétnico, con lo multicultural, todo eso tiene un enorme contenido de aprendizaje local, pero mucho va a ser profundamente global.

Y eso quiere decir que esta capacidad de certificar para que el mundo sepa que, quien estudio en una instancia de educación superior en México, tiene los mejores elementos de certificación y comparables con los que le ofrece el resto del mundo, es, sin duda, un elemento central.

Nosotros tenemos que pensar en esta revolución de la educación superior, que estamos educando para el mundo y no para México, o no solamente para México.

Y tenemos que asegurar, y pensar en nuestro esfuerzo, que cada título que dé una instancia de educación superior de México, tiene que ser válida frente al mundo.

El mundo tiene que saber que, cuando vea un título de educación superior mexicano, ese mexicano le va a dar resultados en México, va a dar resultados en el mundo, le va a dar resultados a las empresas globales.

No podemos hacer esfuerzos en educación superior que no asuman, de entrada, que es el mundo el que va a juzgar si estamos siendo exitosos.

Hoy el mundo nos juzga exitosos, hoy el mundo piensa que México tiene el potencial de serlo porque sabe que somos un país joven, porque cuando están pensando en dónde invertir, saben que en México hay un gran capital humano.

Esa capacidad de atraer inversiones se finca, en muy buena medida, por el trabajo que hacen ustedes y porque el mundo reconoce que el trabajo que se está haciendo en educación superior en México aguanta el vigor, aguanta la supervisión, aguanta el escrutinio de las mejores instancias y de las más exigentes de un mundo que exige productividad y que sabe que México lo tiene.

Pero tenemos que pensar que todos estos retos que nos hemos planteado, tienen que ser retos en donde el estándar tiene que ser un estándar global y en donde el título, de cualquier instancia de educación superior, sea pasaporte para que los mexicanos triunfen en el mundo.

Yo les agradezco mucho, Jaime, su atención, Enrique, a todos ustedes, muchísimas gracias.

ooOOoo

Ciudad de México, 4 de mayo de 2018

 

Entrevista a José Antonio Meade al término de su reunión con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES)

José Antonio Meade: Muy buenas tardes tengan todos ustedes, todas ustedes.

Tuvimos un encuentro muy importante con la ANUIES, en donde tuvimos oportunidad de contrastar visiones y propuestas en materia de educación superior.

La ANUIES nos entrega un documento muy importante en donde plasma su visión sobre educación superior de aquí al 2030. Nosotros hemos incorporado ya muchas de las propuestas, hacer el compromiso de que sean parte del Plan Nacional de Desarrollo y del Programa de Gobierno.

Y reiterar que nosotros consideramos que una de las grandes apuestas que tiene este país hacia el  futuro, es justamente la educación superior.

Aquí planteamos, y encontramos un gran consenso, de la importancia que tiene para el país que todos los jóvenes tengan la oportunidad de terminar su preparatoria, y en donde todos tengan garantizado un espacio de educación superior.

Se hizo un compromiso de incrementar el porcentaje del presupuesto que se gasta en ciencia y tecnología, el ver ese gasto como una inversión, en apostarle a que los espacios de educación superior estén garantizados, a que tengamos un programa de becas Sí o Sí que nos asegure que todos los jóvenes que tienen ánimo de estudiar, terminen, por lo menos, la preparatoria, que tengamos un programa de becas que solucione los diferentes retos que tienen los jóvenes para continuar con la educación superior.

La apuesta por la educación superior es una apuesta por el futuro de nuestras familias y de nuestros jóvenes.

Un joven que termina la educación superior es un joven que tiene la oportunidad de emprender o de emplearse, que nos regresa a lo que está de fondo en juego en esta elección.

De fondo, en juego, está en esta elección la confianza. La confianza porque, cuando la hay, se invierte y cuando se invierte, se generan empleos.

Y hemos visto, como en otras ocasiones, que hay dos visiones del país: una visión que le apuesta a esa confianza, que le apuesta a esa inversión, que le apuesta a ese empleo, una visión de país que le apuesta a los jóvenes por la vía de la educación superior, una visión de país que le apuesta a las niñas y a los niños con un modelo educativo que los ponga a ellos al centro y que no permita que los secuestre ningún interés político; y vemos una visión de país que, desde la niñez, está dispuesta a traicionar a los jóvenes regresando su educación para que sea y se subordine a otros intereses políticos.

Vemos, de nuevo, expresiones de intolerancia, expresiones de confrontación, expresiones de división. Expresiones de división que implican, desde el trabajo educativo que tenemos que hacer, hasta el trabajo de certidumbre y generación de empleos, cuyo ambiente tenemos que proteger.

Pero yo quiero decir, con mucha claridad, a todos los trabajadores que nos están escuchando, que yo voy a ser un presidente que fomente ese entorno de confianza, de inversión y de empleo, y que, frente a quienes plantean división y confrontación, nosotros vamos a plantear unidad y confianza para que se invierta y para que tengan empleos.

Volvemos a hacer un llamado de que no hay lugar en esta contienda, ni a la violencia ni a la confrontación.

Estamos todos trabajando por un solo México, por un México de oportunidades, por un México de futuro, por un México moderno, por un México que apoye a los estudiantes y que apoye a los emprendedores, por un México en donde hagamos equipo empresa y sector público, para que tengamos certidumbre, para que podamos invertir, para que podamos combatir la pobreza con empleo, pero, sobre todo, para que podamos hacer política y gobierno en armonía y en unidad.

Ese es el centro de lo que está en juego en la elección, y los ejemplos y los contrastes son claros y se confirman todos los días.

Acá, la apuesta por la certidumbre, el diálogo y el respeto; allá, la apuesta por la división, por el encono, por la crítica y por la intolerancia.

En México va a ganar la confianza, va a ganar el empleo, va a ganar la inversión y va a ganar la fórmula que yo represento.

Muy buenas tardes y a sus órdenes.

Pregunta: Buena tarde a todos.

Doctor, dos cuestiones rápidas en función de lo que expuso acá arriba, o acá abajo.

José Antonio Meade: Por cierto, ¿a poco no estuvo buena la exposición?

Pregunta: Le aplaudieron por decir lo de los Pumas.

Doctor, ya había hablado en otras ocasiones del modelo dual, trabajo y estudio.

José Antonio Meade: Sí.

Pregunta: Hoy presenta, me parece algo nuevo que es este modelo, mixto.

José Antonio Meade: Híbrido.

Pregunta: Híbrido. Que nos hablara un poquito más, sobre todo la cuestión de recursos y si estamos hablando de tecnología en zonas donde no la hay, ¿cómo podría hacerse?, una, y por el otro lado, también hacía referencia al asunto de la estafa maestra, el desvío de recursos a través de universidades.

En este caso, más allá del Ministerio Público, ¿qué se puede comprometer, desde su administración, para terminar con esto? Por favor.

José Antonio Meade: En el primero de los casos, son dos espacios diferentes en donde tenemos la posibilidad de usar tecnología y diferentes alternativas para educar.

El modelo dual lo que plantea es que pueda uno recibir educación en las aulas y en el trabajo, y que lo que aprenda uno en el trabajo sirva para cumplir con los requisitos de la escuela.

Eso nos asegura varias cosas, nos asegura que el joven adquiera experiencia, nos asegura que el joven pueda trabajar, nos asegura que el joven tenga ingresos, nos asegura que lo que está aprendiendo el joven sirva efectivamente para poder tener un desempeño profesional, y asegura que lo que se le está enseñando en las aulas sea útil para quien podría contratarlo en el futuro.

La educación dual, entonces, lo que permite es que recibamos formación útil en las aulas y en el trabajo.

El modelo híbrido, lo que plantea es que recibamos información útil en las aulas y a través de espacios digitales.

Hoy la tecnología permite que la educación no necesariamente sea presencial, hoy la educación, en el mundo, es una educación social, es una educación colaborativa, es una educación en donde los insumos se ponen a disposición del estudiante de manera digital, por lo que podemos combinar la presencia física en las aulas, con la presencia digital a través de un modelo que permita distribuir masivamente contenidos, y que sea útil ese aprendizaje de esos contenidos para obtener el grado.

Hoy vemos que las mejores prácticas en el mundo para lograr una juventud con mejores herramientas para triunfar, trabaja sobre esos dos modelos: un modelo en las aulas y digital y un modelo en las aulas y en la empresa, y las dos vías para fomentar un país en el que se termine la preparatoria y en donde tengamos las mejores oportunidades de educación superior.

Y aquí, además, en la ANUIES, oportuno hablar sobre un tema que mucho se ha discutido, que es el papel que juegan las universidades públicas en la provisión de bienes y servicios. Y aquí lo que se pone de relieve es que ese un espacio que en la mayor parte de las ocasiones es útil para la universidad y es útil para quien contrata sus servicios.

Tenemos universidades en México de excelencia, aquí en la ANUIES, hay 191 representadas, 191 universidades que ponen a disposición su talento, sus maestros, su capacidad de entregar buenas cuentas, buenos servicios y buenos apoyos a quien requiera contratar los de ellos.

Para muchas se ha convertido en una fuente de ingresos importante, pero, en algunos casos, han habido abusos; todos, el 100 por ciento de ellos tiene que revisarse y tiene revisarse a satisfacción.

No puede haber ninguna duda en beneficio de estas universidades, que hoy nos convocan, de que la gestión ordinaria de la universidad es una gestión limpia y transparente, y cuando no lo haya sido, se tiene que rendir cuentas y deslindar responsabilidades, cualquiera y en cualquier momento.

Pregunta: Doctor, buenas tardes. Uno de los sectores importantes en las contiendas es el sector empresarial. Quisiera saber, Doctor, ¿usted considera que los tiene a favor o en su contra?

Y, cualquiera que sea la respuesta, ¿qué le hace pensar ello?

José Antonio Meade: Mira, yo creo que lo que está en juego en esta elección es certidumbre y empleo, yo creo que lo que está en juego es confianza o riesgo. Y a mí me parece que yo represento en esta contienda la alternativa que permite que se consolide la confianza y que se generen los empleos.

Y, desde esa perspectiva, cualquiera que esté a favor de un país que brinde y que genere confianza, y de un país que pueda planear para que se generen empleos, debiera ver con simpatía la alternativa que yo propongo.

Yo voy a seguir trabajando todos los días de aquí a que termine la elección, apostándole a un México con confianza, apostándole a un México que genere empleos, apostándole a un México en donde se pueda invertir y crecer, en donde se pueda estudiar y ser exitoso sin tenerse que preocupar de ser hostilizado, de ser criticado, de enfrentar con intolerancia cualquier visión diferente.

Yo, ¿a qué apelo en esta elección? A que todos los que le apuesten a un México unido, a un México próspero, a un México con oportunidades, a un México con certidumbre  y a un México con confianza, vean, en la propuesta que estamos haciendo y en el perfil que estamos representando, la mejor alternativa.

Pregunta: Oiga, en Pumas perdieron 4 a 1, (inaudible), ¿usted cuánto quiere remontar?

José Antonio Meade: Yo voy a remontar lo suficiente.

Aquí, yo creo que vale la pena de  un modo, volver a recordar, porque es un tema que se sabe poco.

Hay 196 países en el mundo, de esos 196 países, 174 tienen elecciones, de esos 174 países que tienen elecciones, ninguno, ninguno, lo resuelven por encuestas, todo se resuelve en las urnas, y todo se resuelve después de haber tenido la oportunidad de escuchar, y habiendo escuchado, de reflexionar, y habiendo reflexionado, de tomar una decisión íntima y responsable, de corazón y de conciencia frente a la boleta.

Yo voy a ganar esta elección porque voy a ser el que al país le ofrezca, en conciencia, la mejor alternativa de seguridad y de certidumbre.

Esta es una elección en donde ha corrido ya la tercer parte de la campaña, faltan dos terceras partes, en unidad, con alegría, con entusiasmo, con convicción de triunfo y en la certeza de que le ofrecemos al país la mejor alternativa de desarrollo y de confianza, voy a participar con éxito en esta elección, y la voy a ganar el primero de julio.

Muchísimas gracias.

ooOOoo

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