“Yo sostengo que la política neoliberal afectó mucho a los pueblos porque significó el saqueo de los recursos naturales y la transferencia de bienes de la sociedad, de bienes de la colectividad a particulares, nacionales y extranjeros” #Presidente López Obrador #Mexico

Channel 1 Los Angeles

Mexico City 11/19/19

Ese modelo fue creando contradicciones, porque
ningún modelo puede tener éxito si se sustenta en el empobrecimiento
de las masas y en el enriquecimiento de las minorías.
Este modelo que se impuso en México y en el mundo, el modelo
neoliberal, en el caso de México se aplicó casi idéntico en el
porfiriato. El modelo neoliberal mexicano es una calca de lo que fue
el porfirisimo, por eso hablo de neoliberalismo o neoporfirismo, es
más apropiado en el caso de México hablar de neoporfirismo.
Entonces ¿qué dio como resultado el porfiriato o a qué condujo?
Hubo un progreso con esclavitud, eso fue el auge del henequén, por
ejemplo, o el despojo de las tierras en las comunidades indígenas, el
exterminio de yaquis, de mayas para quitarles sus tierras.
La entrega de los recursos naturales como el petróleo, las minas; por
ejemplo, Cananea prácticamente no existía hasta antes del porfiriato,
y como se entrega la concesión a una empresa minera estadounidense
surge Cananea y empieza a crecer, y así otros lugares.
No existía Torreón, era como una ranchería, pero con los
ferrocarriles, con las concesiones se convierte en una estación del
tren importante, en un cruce de trenes, y crece Torreón.
Pero al mismo tiempo que se da ese crecimiento sin justicia, ese
progreso sin justicia, pues se va creando una gran inconformidad por
la falta de libertades, por la esclavitud, porque había haciendas con
peones acasillados, haciendas en donde azotaban a los peones; si se
quería casar un peón, le tenían que pedir permiso al amo.
Hay una parte de una novela de ese entonces en un diálogo donde
Perico, que era un peón, le dice a Casilda, su novia: ‘¿Me quieres,
Casilda?’, y Casilda le contesta: ‘Quién sabe si quiera el amo’.
Pero eso se da hace 100 años apenas. La esclavitud es abolida en
México en 1914, 1915, casi 100 años.

 

Entonces, esto que existía de
injusticia por ese modelo fue lo que condujo a la Revolución; por eso,
los peones secundaron al movimiento revolucionario; los obreros, lo
mismo. Imagínense trabajar 16 horas diarias por 25 centavos, sin día
de descanso. Por eso no podemos olvidar la Revolución, mañana estamos
invitados al desfile. ¿Cómo vamos a olvidar eso?
Pero regresando al planteamiento de Stiglitz, yo diría que está
demostrado, al menos en el caso de México, que un modelo que oprime,
que empobrece al pueblo, no tiene viabilidad, no tiene futuro, tarde o
temprano produce inestabilidad, violencia e ingobernabilidad. Nosotros
tenemos que celebrar que, de manera democrática, sin violencia,
logramos hacer a un lado el modelo neoliberal o neoporfirista.
Por eso no debemos de sorprendernos si hay reacciones, si hay
resistencias, esto es normal, pero estamos avanzando en la
transformación por los cauces democráticos. El neoliberalismo no pudo
destruir la democracia; y si tienen éxito los conservadores utilizando
la fuerza, no deja de ser transitorio, los pueblos siempre van a
querer vivir en libertad y con democracia. Esa es una lección.
Por eso tenemos que buscar otro modelo, otra alternativa, y existe:
que podamos tener crecimiento económico con justicia, que no se
acumule nada más la riqueza en unas cuantas manos y que haya millones
de pobres, miseria pública.
Tiene que haber más igualdad, una distribución más equitativa, más
justa de la riqueza que se produce en México, distribuir el fruto del
trabajo de los mexicanos con justicia. Y hacia allá vamos y vamos muy
bien.
Hoy van a dar a conocer los datos de inversión extranjera en México y
van a sorprender los datos sobre crecimiento de inversión extranjera
porque vamos muy bien. Entonces, tenemos una economía que está sólida,
fuerte y al mismo tiempo estamos actuando de manera democrática, se
respetan los derechos individuales, no se afectan intereses utilizando
al Estado para eso, no se fabrican delitos, no se persigue a nadie, no
se violan derechos humanos, se garantiza la libertad de expresión,
nunca vamos a censurar a nadie. Vamos caminando.
Entonces, sí es evidente que, al menos en México, el neoliberalismo
resultó un rotundo fracaso, y esto lo expongo en el libro.
¿Y por qué?
Entre otras cosas, por la extravagante corrupción que imperaba.
Estamos buscando acabar con la corrupción. Nada más les digo, miren
cómo empieza… No, eso no, porque si no, la editorial me va a reclamar,
van a decir: ‘Ya no lo van a comprar’.
Fíjense cómo empieza el libro, el capítulo uno: La corrupción fue por
mucho tiempo, fue por mucho tiempo el principal problema de México. En
la historia se registran infinidad de casos sobre este fenómeno
económico y político, -fenómeno económico y político, la corrupción,
sostengo, es un fenómeno económico y político- que, de manera absurda
e interesada ha sido calificada como social o cultural.
Acuérdense lo que se decía, que la corrupción era parte de la cultura
del pueblo de México, algo absurdo y ofensivo.
Apenas desembarcó en Veracruz el conquistador Hernán Cortés y sin
ningún fundamento legal -porque eso se puede probar, no había ningún
fundamento legal- se autonombró alcalde, -fue el primer fraude- y jefe
del ejército invasor.
Décadas después -como cinco décadas- uno de sus soldados, el famoso
historiador Bernal Díaz del Castillo, que llegó con él, denunció que
el reparto del tesoro de Moctezuma se verificó de manera irregular,
porque antes de la distribución, antes de que lo repartieran, cito
textualmente lo que dice Bernal: ‘Faltaba la tercia parte de ello, que
lo tomaban y escondían así por la parte de Cortés como de los
capitanes y otros que no se sabía y se iba menoscabando’, cierro la
cita, las comillas de las cita.
Luego, antes de repartirlos ya estaba menguado, en palabras de Bernal,
menoscabado, luego de esos -ya ahí se le pongo yo de mi cosecha-
moches iniciales, cuando llegó la hora de repartir el botín, ahí
vuelvo a citar a Bernal: ‘Cortés separó el quinto real y se dio otro
quinto así mismo y los soldados recibieron unas cuentas que no valían
más de 100 pesos desde la llegada de los conquistadores’.
Durante la Colonia, bueno, hay otros casos. Esto continúa en el México
independiente, si acaso hay honestidad en la época de los liberales,
acuérdense que había liberales que zurcían sus uniformes.
Y recuerdo algo de esa época: el héroe de los tabasqueños, Gregorio
Méndez Magaña, era comerciante y encabezó la lucha contra los
franceses, luego fue gobernador del estado, y cuando murió sus
familiares no tenían ni para su entierro.
Vicente Riva Palacio -ese es otro caso- abandonó el ejército y se
retiró a la vida privada, básicamente a escribir. Poco después, se
entrevistó con el presidente Juárez y el Benemérito reconoció que la
nación le debía, cito, a Riva Palacio, por no haber cobrado sus
haberes de coronel y general e incluso, haber pagado de su bolsillo a
la tropa durante los primeros años de la guerra. La respuesta de Riva
Palacio fue: ‘Señor presidente, a la patria se le sirve, no se le
cobra’. Pero esto fue en ese periodo de la República Restaurada.
Luego, con el porfiriato impera la corrupción y lo pruebo. Hay un
negocio que hacen, había un ferrocarril al inicio del porfiriato, que
lo había construido o lo inauguró Sebastián Lerdo de Tejada, el primer
ferrocarril de la Ciudad de México a Veracruz, 600 kilómetros y se
había hecho con presupuesto público.
Inicia el porfiriato y venden acciones de ese ferrocarril y las venden
debajo de su precio; se cotizaban esas acciones en 16 libras
esterlinas en Londres y las vendieron en 10 libras esterlinas las
acciones. Y a los seis meses, uno de los compradores firmó como
testigo en la boda en que se casó Benito Juárez con Carmelita Romero
Rubio.
Entonces, cuando al final del porfiriato se compran las acciones de
nuevo de todos los ferrocarriles que se habían construido, de todas
las líneas férreas, de todas las concesiones de ferrocarriles, porque
esto a lo mejor no se sabe, pero al término del régimen de Porfirio
Díaz se compran las concesiones, fue como un Fobaproa, se rescata a
las empresas a las que les habían entregado las concesiones -o sea,
esto que vimos en el periodo neoliberal, repito, tiene ese
antecedente- se compran las acciones, lo mismo.
El hermano del secretario de Hacienda, de Limantour se entera de que
el gobierno iba a comprar las acciones, consigue un crédito y compra
las acciones antes de que las adquiera el gobierno a precios que
estaban por los suelos. Cuando el gobierno compra las acciones, ya
tenían otro valor porque tenía información privilegiada.
¿Quién cuenta esto de este negocio de los Limantour?
Bulnes, Francisco Bulnes, que era defensor del régimen, él mismo. Y
así la Revolución no pudo con la corrupción, se siguieron haciendo
negocios.
Aquí describo cómo el mismo Álvaro Obregón contaba, cuando le quitaron
el brazo en Celaya, les leo este párrafo:
Obregón solía narrar que cuando perdió un brazo en la Batalla de
Celaya, enfrentando a las tropas de Francisco Villa, sus hombres
buscaban y buscaban la extremidad sin encontrarla, hasta que un amigo
íntimo que lo conocía perfectamente -esto entre comillas, porque es de
él- sacó del bolsillo una reluciente pieza de oro, una moneda
denominada Azteca, y en cuanto la alzó y la mostró a los demás, cito,
todos presenciaron un milagro, el brazo se vino saltando de no sé
dónde hasta el lugar en que se había levantado el Azteca, se extendió
el brazo y lo cogió cariñosamente entre sus dedos’. Fue la única
manera, dice, de hacer que apareciera mi brazo perdido.
Bueno, aquí hay cosas de los últimos tiempos, pero ya eso les queda a
ustedes. Este es el principal problema que estamos enfrentando, porque
esto es lo que más ha dañado a México.
Entonces, una economía moral en nuestro país, porque tampoco se pueden
extrapolar experiencias, además cada país tiene su propia historia,
pero en México lo que se necesitaba era desterrar la corrupción y el
modelo neoliberal era consustancial a la corrupción.
Entonces, al no existir la corrupción tiene que haber crecimiento
económico y va a haber empleos y desarrollo y bienestar. Y así lo
están entendiendo las empresas que vienen a México a invertir y la
prueba fehaciente es, repito, el que está creciendo como nunca la
inversión extranjera, porque hay estabilidad social, política,
gobernabilidad, Estado de derecho y no hay corrupción. Imagínense,
¿cómo participan las empresas si de antemano se sabe quién va a ganar
una licitación?
¿Qué no había en los pasados gobiernos empresas predilectas, que
ganaban siempre las obras, empresas extranjeras o nacionales?
Ya lo hemos dicho aquí, pero en el tiempo de Calderón la empresa
predilecta era una empresa española, ahora recuerdo…

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