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México pionero en el cultivo e investigación de transgénicos 

Channel1 Los Angeles
10 de Agosto de 2018

Según un informe de la Universidad Internacional de Valencia la producción de cultivos genéticamente modificados (GM) en México se centra en el algodón y la soja Los productos transgénicos cuentan con un bajo apoyo entre la población

México es uno de los diez países latinoamericanos que cultiva plantas genéticamente modificadas (GM); de hecho, es uno de los seis países pioneros que empezaron a plantar cultivos GM en 1996. La producción de este tipo de cultivos en México se centra fundamentalmente en el algodón, el cual representa el 98% del total, y la soja transgénica que supone apenas un 2%.

Según el consultor externo de la Universidad Internacional de Valencia y autor del informe “Evolución, situación actual y opinión pública sobre el cultivo de organismos modificados genéticamente en España”, Juan Antonio Tamayo Ramos, el cultivo de soja modificada genéticamente no está exento de polémica en México “principalmente por el conflicto entre productores de semillas y agricultores a favor del uso de tecnologías biotecnológicas y grupos preocupados por el posible impacto negativo de las mismas en la biodiversidad y en otros sistemas productivos”. Esta situación de conflicto ha provocado una reducción de la producción de soja transgénica en los últimos años, y el veto de su cultivo en distintos estados del país.

Desde 1996, México ha autorizado hasta 158 variedades GM para su cultivo o su uso en alimentación tanto humana como animal, entre las que se encuentran variedades de alfalfa, colza, maíz, patata, arroz, remolacha y tomate. A pesar de esta gran variedad actualmente se ha limitado el cultivo a 15 variedades transgénicas de tres especies distintas: alfalfa, soja y algodón.

MEDIDAS CAUTELARES

En lo que respecta al cultivo del maíz y con el fin de proteger su diversidad, el cultivo de variedades genéticamente modificadas está prohibida de manera cautelas desde el año 2013. Esta medida ha sido impugnada por las multinacionales productoras de semillas GM, y en la actualidad se espera una decisión de la Suprema Corte del país a este respecto.

Los grupos a favor del cultivo de maíz GM en México argumentan que el país es cada vez más dependiente de las importaciones del cereal desde Estados Unidos (donde más de un 90% de la producción es de maíz GM), y que por ello es importante desarrollar estrategias para aumentar la autonomía del país en este sentido, por ejemplo, adoptando políticas que estén científicamente legitimadas y que permitan el cultivo de maíz GM en zonas restringidas, protegiendo aquellas regiones ricas en maíz silvestre garantizando la protección de su biodiversidad.

LA INVESTIGACIÓN SOBRE LOS CULTIVOS GM

En relación a los esfuerzos mexicanos en el desarrollo de cultivos biotecnológicos, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ha desarrollado judías comunes resistentes a algunos hongos patógenos. También, el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), un organismo sin ánimo de lucro dedicado al desarrollo de variedades mejoradas de maíz y trigo, ha realizado importantes progresos en el desarrollo de especies mejoradas genéticamente con resistencia a la sequía.

Por otro lado, de acuerdo con un informe de la Red Global de Información Agrícola del USDA (GAIN), el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (LANGEBIO), del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV), está desarrollando, junto con la empresa privada, cultivos “biotec” mejorados en la absorción y metabolismo del fósforo, de modo que el aporte de este nutriente a los suelos sería menor, reduciendo la contaminación de los mismos y limitando el crecimiento de malas hierbas, con lo que también sería necesario el uso de menores cantidades de herbicida.

LA OPINIÓN DEL CONSUMIDOR

La controversia en relación al cultivo de plantas transgénicas y su uso en alimentación existe desde que estas llegaron al mercado. En este sentido, el experto de la Universidad Internacional de Valencia apunta que “pese a que no existe evidencia alguna que indique que los productos derivados de cultivos GM son menos sanos y menos seguros que sus equivalentes convencionales, la sociedad continúa mostrando una opinión polarizada en relación a este tipo de alimentos”.

Las razones principales que explican el bajo apoyo de la población a los alimentos modificados genéticamente son: la preocupación acerca de su seguridad, la idea de que son alimentos no naturales y la percepción de ausencia de beneficios para el consumidor.

Según el colaborador de la Maestría Oficial en Nutrición y Salud de la Universidad Internacional de Valencia el apoyo de la opinión pública es más positivo “si la aplicación está relacionada con un beneficio sobre la salud o el medio ambiente” mientras que es menor si el fin es incrementar la productividad agraria” afirma el Dr. Tamayo.

Finalmente, el autor concluye que “el uso de plantas modificadas genéticamente para la alimentación humana y animal sigue en aumento, y no existen indicios de que la tendencia vaya a cambiar en el futuro. Es por ello, que es necesario un esfuerzo educativo que ayude a los consumidores a tener una opinión informada en la materia”.

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