GradNation State Activation (PRNewsFoto/America’s Promise Alliance,Pear)

Una investigación de Center for Promise arroja luz sobre las voces y experiencias de jóvenes afectados por la disciplina excluyente, la forma en que tales prácticas generan sentimientos y conductas de desvinculación, y la importancia de explorar sanciones no excluyentes con miras a obtener mejores resultados

WASHINGTON y BOSTON, 11 de julio de 2018 /PRNewswire-HISPANIC PR WIRE/ — Las severas políticas y prácticas de disciplina escolar están causando que los estudiantes, especialmente aquellos que son de color o tienen alguna discapacidad, se desvinculen de la escuela; así lo señala un nuevo informe de Center for Promise, el instituto de investigación de America’s Promise Alliance.

Si bien los datos nacionales muestran constantemente el impacto negativo de las políticas disciplinarias excluyentes de las escuelas en los estudiantes, como las suspensiones y expulsiones, poco se sabe sobre cómo viven las medidas disciplinarias tanto estudiantes como docentes, y cómo afectan el ambiente escolar. La investigación más reciente de Center for Promise, titulada Disciplined and Disconnected: How Students Experience Exclusionary Discipline in Minnesota and the Promise of Non-Exclusionary Alternatives(Sancionados y desvinculados: cómo viven los estudiantes la disciplina excluyente en Minnesota y la promesa de las alternativas no excluyentes), se propuso entender mejor cómo y por qué se da la desvinculación escolar entre tantos estudiantes sancionados.

El informe es parte de una colaboración de tres años entre America’s Promise Alliance y Pearson gracias a la iniciativa GradNation State Activation, que se dedica a aumentar el índice de egreso de educación secundaria mediante el impulso de cambios de alcance estatal. Minnesota Alliance With Youth, entidad donataria de esta iniciativa, brindó apoyo local para esta investigación que analiza el impacto del ambiente escolar en las decisiones de los estudiantes y sus resultados con miras a graduarse de la escuela secundaria.

“Las políticas de disciplina excluyente suelen separar a los estudiantes en dos categorías: buenos y malos; los identificados como malos son retirados del aula por la creencia de que su ausencia favorecerá el aprendizaje del resto”, dijo el Dr. Jonathan Zaff, director ejecutivo de Center for Promise. “En realidad, las sanciones excluyentes no favorecen el aprendizaje dentro de las escuelas ni ayudan a mejorar la conducta del alumnado o contribuyen a la seguridad escolar. En todo caso, estas prácticas desvían a los jóvenes y los desvinculan aún más de la formación educativa, amenazando su capacidad de tener éxito en la escuela y en la vida”.

“Pese a su larga popularidad en las escuelas estadounidenses, la disciplina excluyente ha demostrado una y otra vez que perjudica el éxito académico de los estudiantes”, dijo la Dra. Elizabeth Pufall Jones, científica e investigadora de Center for Promise y autora principal del informe. “Tenemos que cambiar la mentalidad para que los estados y las escuelas adopten un enfoque de disciplina no excluyente, como la justicia reparadora. Esperamos que las conclusiones del informe sienten las bases de la reflexión y la capacitación para alejarnos de esta anticuada forma de pensar, y adoptemos prácticas y políticas que prioricen a los estudiantes”.

Retirar a un estudiante del aula o de la escuela es una obligación federal en caso de comportamiento peligroso, como violencia, posesión de armas o drogas. No obstante, una importante porción de los estudiantes retirados de la escuela en todo el país obedece a infracciones no peligrosas, como un retardo o conductas sujetas a interpretación subjetiva, como una actitud desafiante o irrespetuosa. En consecuencia, los estudiantes expuestos a políticas de disciplina excluyente suelen estar en riesgo de mal desempeño académico, menor implicación escolar, deserción antes de graduarse, mayores niveles de violencia escolar y mayor probabilidad de enfrentamiento con el sistema penal en el futuro.

Ante estas posibles consecuencias, crece el número de estados y distritos escolares que hoy reconsideran sus prácticas disciplinarias. Uno de los estados donde ha habido gran interés en modificar las políticas y prácticas que implican sanciones excluyentes es Minnesota.

“No solo se han aplicado suspensiones y expulsiones de manera desproporcionada en Minnesota; además, casi la mitad de estas sanciones dentro de las escuelas son reacciones a comportamientos no violentos de estudiantes que no pusieron en riesgo a terceros”, dijo Alexis Goffe de Minnesota Alliance With Youth y director de GradMinnesota. “Hemos aprendido que, sin normas claras y objetivas, los estudiantes pueden estar sujetos a la percepción subjetiva que el personal escolar tiene sobre lo que constituye una alteración del orden”.

Hallazgos. Center for Promise realizó entrevistas grupales con estudiantes de educación media y secundaria que habían cumplido medidas disciplinarias excluyentes en tres comunidades de Minnesota. En todas las entrevistas grupales los jóvenes explicaron la forma en que sus experiencias con estas sanciones los desvincularon de la escuela. Específicamente, las sanciones que cumplieron rara vez atendieron la razón de fondo de su comportamiento, casi siempre interrumpieron su aprendizaje y los hicieron sentir poco valorados y despreciados. En muchos casos el racismo y otras etiquetas favorecieron esos sentimientos.

Un estudiante dijo: “Con que te suspendan una vez ya es como si llevaras una etiqueta. Es como si dieran por hecho que te juntas con cierto tipo de chicos, como si todos supieran que eres del grupo de los malos…”

Alejarse de las medidas excluyentes. Ante el gran número de desafíos que plantea la disciplina excluyente que muestra la investigación y evidencian las entrevistas de Center for Promise con los jóvenes, las autoridades de diversos niveles del sector educativo analizan enfoques prometedores de disciplina no excluyente para atender las faltas de conducta del alumnado y apoyar su éxito y bienestar. Las tres prácticas más prometedoras que destaca el informe son las reparadoras, los sistemas de intervención con conductas positivas en toda la escuela y el aprendizaje social-emocional.

Una visión práctica. También se entrevistó a secretarios escolares de Minnesota que están adoptando prácticas no excluyentes en sus escuelas. Las autoridades incluidas en el informe representan casos de éxito, pero siempre después de años de trabajo y apoyo de diversas fuentes para desarrollar las capacidades internas de sus escuelas hasta lograr una justicia reparadora.

Los secretarios escolares enfatizaron la necesidad de un aprendizaje profesional integral en las escuelas que incluya especialistas en la implantación de sanciones no excluyentes, la participación de los estudiantes en la adopción de las nuevas prácticas y el desarrollo de capacidades mediante el aprendizaje y el intercambio de prácticas prometedoras.

“Las voces de los estudiantes y las autoridades escolares aportan una perspectiva única y necesaria”, dijo Stacy Skelly, vicepresidenta de asuntos corporativos de Pearson. “Necesitamos apoyar a nuestros estudiantes y sus familias, a las escuelas y los distritos escolares en la aplicación de las perspectivas recogidas en este informe para difundir otras prácticas disciplinarias. La clave de este trabajo es la comprensión y asegurarnos de que docentes y alumnos cuentan con los respaldos necesarios para que todos los jóvenes puedan graduarse y florecer”.

“La conclusión más importante es que los jóvenes afirman sentir que las autoridades escolares no se esfuerzan por saber qué piensan o sienten, o por averiguar qué está pasando en sus vidas a fin de ayudarles a diseñar un plan que permita mejorar las difíciles circunstancias que enfrentan y que podría explicar su comportamiento”, añadió John Gomperts, presidente y CEO de America’s Promise. “Cuando los estudiantes no se sienten escuchados o comprendidos tienden a desconectarse y desvincularse no solo de la escuela, sino del futuro. Es una consecuencia terrible e innecesaria. La cuestión fundamental es que, si queremos que más estudiantes continúen hasta graduarse, las escuelas deben considerar un enfoque no excluyente en sus prácticas y políticas disciplinarias a fin de asegurarse de no hacer más daño que bien”.

En palabras de un secretario escolar: “Tenemos que modificar nuestro comportamiento, porque ya vimos que no funciona”.

Autores, socios y patrocinadores. El informe Disciplined and Disconnected es resultado de la colaboración de la Dra. Elizabeth Pufall Jones, Max Margolius, Miriam Rollock, Catalina Tang Yan, Marissa L. Cole y el Dr. Jonathan F. Zaff de Center for Promise, situado en la Facultad Wheelock de Educación y Desarrollo Humano de la Universidad de Boston. Esta investigación forma parte de GradNation State Activation, una iniciativa de la campaña GradNation para elevar el índice de egreso de la escuela secundaria a 90%. Minnesota Alliance With Youth es una organización en pro del desarrollo juvenil que funge como donataria de este esfuerzo nacional. Pearson en el único patrocinador de este estudio y de su difusión.

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