Channel1 Los Angeles
04 de Julio de 2018

Gracias, buenas tardes. Con el permiso de la Presidencia.

En el marco del proceso electoral más grande y complejo del país en los tiempos modernos, se presentaron, lamentablemente, hechos criminales, que lo hicieron también el más violento que jamás hayamos tenido y uno de los más violentos de la región, según lo consignó la misión de visitantes extranjeros de la OEA, en su informe final.

Tuvimos también, preocupantemente, la grosera intromisión del gobierno, a través de la PGR, especialmente contra nuestro candidato a la Presidencia de la República, Ricardo Anaya, para quererlo sacar de la contienda, para poder eliminarlo y quedarse con la pretensión de llegar su candidato a la Presidencia de la República.

Por fortuna, a pesar de ello, de este clima general, el pasado domingo 1 de julio tuvimos una jornada electoral copiosa, y aún cuando tuvimos lamentables muertes que deben, por supuesto, investigarse y castigarse a los culpables, fue en lo general, esencialmente, tranquila y en paz.

Una vez más, también, la mayoría de los electores, mujeres y hombres que acudieron a las urnas, decidieron una nueva alternancia y un severo cambio, indiscutible, en la correlación de fuerzas en las cámaras de diputados y de senadores. Y, sin sobresaltos, hay que decirlo y subrayarlo, gracias a la fortaleza de las instituciones de nuestro país, que durante décadas hemos ido forjando en una lucha desde la oposición, en la mayoría de los casos, y en la que contribuimos también constructivamente para que esto se diera.

El fantasma del fraude no se apareció. No hubo tigre suelto con el que amenazaron. Ni diablos aparecidos ese día. Quizá, muy probablemente, porque los que amenazaban con eso, fueron los que ganaron. Los que perdimos, lo reconocimos ese mismo día. Lo que no ha sucedido, por cierto, en estados como Puebla, en donde perdieron, a diferencia de Veracruz, en donde el día de ayer nuestro candidato a la gubernatura sale y reconoce su derrota, el triunfo de quien ganó; en Puebla no ha sucedido lo mismo, sino que han generado y propiciado hechos de violencia que, exigimos, también, que no continúen, que se terminen.

¿Qué es lo que sigue, desde luego, después de todo esto? Cada partido, sin duda alguna, hará su propio recuento, a su manera, con sus mecanismos internos. No necesitamos que nos den lecciones para ver si reconfiguramos o cómo el sistema de partidos. Estamos obligados a hacerlo cada quien con sus propios mecanismos y métodos.

Y, desde luego, con nuestro porcentaje, como PRD, que nos mantenemos siendo el cuarto partido con peso electoral aún con un porcentaje que ha disminuido, pero que desde allí y con nuestros legisladores que tengamos en ambas cámaras del Congreso, seguiremos enarbolando nuestras banderas, defendiéndolas.

Y estaremos vigilantes, como PRD, de que quien ganó cumpla su rosario de promesas. Acompañaremos, desde luego, todo aquello en lo que coincidamos, porque le vaya bien a la mayoría de la gente y porque le vaya bien al país, pero nos opondremos y combatiremos con todo lo que esté a nuestro alcance, dentro del marco de las instituciones, todo lo que afecte a la población y que afecte al país.

Seguiremos, por ello mismo, en la lucha contra la corrupción; luchando, exigiendo que exista un fiscal general autónomo, que no lo proponga el presidente de la República o que no salga como lo dijo la anunciada secretaria de Gobernación del próximo gobierno, diciendo “bueno, sí, vamos a modificar la ley, la Constitución, vamos a generar iniciativas, pero vamos a presentar una terna para la Fiscalía General de la República”. Entonces no entienden ni gota de lo que se trata cuando hablamos de una fiscalía general autónoma, igual una fiscalía general anticorrupción, que no sea a propuesta del presidente de la República, aunque lo nombre el Senado, porque entonces lo que va a suceder, es que va a proponer a quien lo vigile para que no cometa actos de corrupción.

No estaremos, de ninguna manera, por otorgar amnistía ni perdón a criminales ni a corruptos. Nada de borrón y cuenta nueva. Nada de eso. Estaremos, desde luego, exigiendo y trabajando por una democratización a fondo del poder público, para que todo lo que está pendiente en materia de gobiernos de coalición se legisle; trabajando contra le desigualdad y para mejorar, desde luego, el poder de capacidad, de mejora de ingreso de la gente; defensa y ampliación de las libertades individuales y los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual que, de ninguna manera, pueden ni deben ponerse, someterse a plebiscito o referéndum ni nada de eso, como lo ha planteado el hoy candidato ganador.

No permitiremos regresiones en este México plural y de la tolerancia, y que se instale un clima de intolerancia con el que se amenaza y existe de hecho en un ambiente de crispación social en las redes sociales, porque quien hoy llama a la reconciliación nacional, a la calma, a la tranquilidad, es el mismo que durante toda la campaña lo estuvo sembrando y cultivando, descalificando y denostando a todos los que no pensaran igual que él.

Qué bueno, que por lo menos de palabra diga que está dispuesto a que avancemos en ese sentido y objetivo de reconciliación, porque el riesgo del autoritarismo –hay que decirlo- el regreso del dinosaurio en sus peores expresiones, está presente, y ahora con la correlación de fuerzas que va a existir en las Cámaras de Diputados y de Senadores mandará instrucciones, porque él no discute, él solo exige obediencia y lo vamos a ver.

Pero afortunadamente –concluyo- esto que se demostró, que se vio, que se expresó en el respeto a la voluntad popular, sin sobresaltos, logrando una nueva alternancia como decía, estará presente para evitar que tengamos una regresión a los peores momentos de nuestra historia política, estará desde luego presente la fortaleza de las instituciones de las que somos parte; la fortaleza de la sociedad civil, que ha madurado y que ha construido una amplia red de organizaciones no gubernamentales y la fortaleza de lo que cada partido con la pluralidad que existe o que quede en el país seguirá presentándose, y que la haremos valer y que no vamos a permitir que haya estas regresiones.

Por lo tanto, yo diría, que la bandera de la lucha por un México más justo, más igualitario, más democrático y que viva en paz, están hoy más vigentes que nunca y las seguiremos enarbolando, trabajando por ellas y defendiendo.

Por su atención, muchas gracias.

Es cuanto, presidente.

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