Conferencia de prensa 

Ciudad de México, 12 de abril de 2018

 

Javier Lozano: Muchas, muchas gracias. También están aquí, Arturo Téllez y Julio.

Y pues gracias por atender esta invitación.

Recordarán que hace poco más de un mes que conversamos sobre este tema de lavado de dinero, de esta red de lavado de dinero en la que se ha señalado como participante y beneficiario a Ricardo Anaya.

Comentábamos de la mentira que estaba detrás de su afirmación, en el sentido de que él había vendido a una empresa cuyo propietario, accionista mayoritario era muy famoso, arquitecto Juan Carlos Reyes.

Nosotros dijimos, en aquel momento, que eso era falso. Presentamos una escritura pública, en la cual consta que la compra – venta de la nave industrial, por 54 millones de pesos que vendió Juni Serra, la empresa de la familia de Ricardo Anaya, había sido en realidad a Luis Alberto López López.

Luis Alberto López López, como representante legal de la empresa, y quien era, ni más ni menos que el chófer de Manuel Barreiro. Él viene negando esa situación todas estas semanas y, no obstante que, teníamos esa escritura a la mano.

Antier, pues ustedes fueron testigos de que el representante legal del señor Luis Alberto López López, del chofer de Manuel Barreiro, acudieron ante un juzgado federal a declarar, dentro del Nuevo Sistema Penal Acusatorio, a colaborar con la autoridad y a decir lo que sabían de esta operación.

Y en pocas palabras, lo que ellos confirmaron fue la tesis que yo había anticipado, que en realidad Luis Alberto López López fue el verdadero comprador de la nave industrial, como representante legal de la empresa Manhattan, pero que lo había hecho como prestanombres a petición o por orden de su patrón, de Manuel Barreiro, que él no sabía lo que estaba firmando, que él nunca vio a los ojos al notario, que él no conoció al suegro de Ricardo Anaya, que él no tuvo beneficio alguno en la operación y que, sin embargo, firmó por lealtad y por obediencia.

Y abundó, y dijo que, como parte del acuerdo reparatorio ante el Estado mexicano, ponía a disposición del ministerio público federal, en presencia de una representante de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la nave industrial, con lo cual está demostrando que él tenía la disposición jurídica de dicho bien inmueble.

Con ello, la Procuraduría General de la República, por cuanto hace a esta persona, considerando su buena fe, considerando la manera en que colaboró con la propia autoridad y ante la autoridad judicial, que quede muy claro, judicial, el Poder Judicial de la Federación, fue que se recibe esa nave industrial, se recibe su testimonio, queda en evidencia la mentira y, entonces, esto nos abre nuevas interrogantes.

Pero les voy a pedir que, por favor, repasemos este par de vídeos que dan cuenta de lo que acabo de comentar.

Inicia proyección de video

Ricardo Anaya: ¿A quién le vendí yo la bodega? Yo le vendí a una empresa que se llama Manhattan Master Plan, su accionista principal es el Arquitecto Juan Carlos Reyes. Es un arquitecto bastante reconocido en Querétaro.

¿Cómo me pagó a mí la bodega? Con tres transferencias bancarias.

Abogado de Barreiro: Si accedió a firmar ciertos documentos, lo fue como, pues ahora sí que como un favor personal para su jefe quien le instruyó y le dijo: “Oye, necesito que me firmes unos documentos”. Él accedió en este caso a ser su prestanombres.

Mi cliente en ningún momento dado pagó o pudo haber adquirido la empresa Manhattan, que es la empresa por la cual se adquirió una bodega. Asimismo, en realidad,  nunca celebró una compra-venta ni con la empresa denominada Juni Serra ni tampoco con el señor (inaudible), ya que a mi cliente lo único que hacían era ponerle los documentos y firmarlos, sin saber qué era lo que estaba firmando.

También mi cliente nunca obtuvo un beneficio económico al respecto. O sea, únicamente fue un favor instruido por su jefe y jamás se enteró (inaudible).

Como favor, como dije, porque llevaba varios años trabajando con él y le tiene cierta estima, y finalmente el señor Manuel Barreiro, para él, es una persona conocida aquí en Querétaro y reconocida como empresario.

Esta bodega fue puesta a disposición del Ministerio Público, quien actualmente ya la tiene en su poder.

Pregunta: ¿Esa bodega es la operación que realizaron con Anaya?

Abogado de Barreiro: Así es.

 

Termina proyección de video

 

Javier Lozano: Bueno, pues como pueden ustedes ver, en total evidencia la mentira de Ricardo Anaya, total evidencia.

Y aquí la pregunta que surge es ¿por qué mintió?

¡Ah! Y por si fuera poco, hoy por la mañana en un debate televisivo que tuvimos con uno de los representantes de Ricardo Anaya, dijo: “No, la operación fue con Barreiro”.

Entonces, tenemos tres versiones distintas: la de Anaya, la mentira; la evidencia de la mentira a cargo del propio prestanombres, el chofer de Manuel Barreiro; y hoy la confesión de un representante de Ricardo  Anaya, diciendo: “No, la operación fue directamente con Barreiro”.

“Pero somos ajenos de lo que dicen”. No, no son ajenos, y lo voy a explicar. Voy a explicar por qué no son ajenos.

La pregunta es: primero, ¿por qué, por qué miente Ricardo Anaya? ¿Qué es lo que está escondiendo? No era mucho más fácil transparentar la operación sin pasar el dinero por cinco países del mundo, con empresas recién creadas, incluida la SOFOM, incluida la de Manhattan Development, que fue constituida apenas 51 días antes de la compra por 54 millones de pesos.

Y que fue constituida, como sabíamos, por el chofer de Barreiro y por la esposa del contador de Barreiro, con un capital social de 10 mil pesos. Y que 50 días después pueden ligar con 54 millones de pesos para entregárselos a Ricardo Anaya.

Insisto, si no están escondiendo algo, ¿por qué no hicieron una operación directa? ¿Y por qué tuvieron que pasear el dinero por todo el mundo? Creando empresas, incluida ésta última, por cierto, que ya fue declarada final y oficialmente por el SAT como una empresa fantasma.

¿Qué es lo que está escondiendo?

Todo parece indicar que estamos frente a un pago de favores. Me explico, simplemente haciendo una cuenta de tres, y recordemos el origen de todo esto, donde construye la nave industrial, sobre el lote que compra la empresa de Ricardo Anaya, en el terreno de Barreiro, ese terreno era del Gobierno del Estado.

Y siendo él secretario particular del gobernador del estado, Garrido Patrón, le traslada, le vende el terreno a Barreiro, pero se lo venden por debajo del precio.

Insisto, simplemente haciendo una cuenta de tres, considerando en cuánto le vendieron su propio lote a Anaya, lo que le costó originalmente 13 millones de pesos a Barreiro, debió de haber sido por 915 millones de pesos.

Hace todo el sentido del mundo que haya un pago de “moches” en especie, y que este pago de “moches” en especie se haya dado en un momento particular, crítico.

¿Por qué? Porque también Ricardo Anaya mintió en su 3 de 3, y cuando sale el tema y el escándalo de que su familia vivía cómodamente en Atalantan y los números no le salían, es que entonces apresuran esta operación de compra-venta por 54 millones, para que entonces tenga suficiencia y flujo y justificar así su tren de vida.

De ese tamaño la porquería que estamos viendo.

Y hay dos datos que quiero destacar: el primero, ¿por qué no aparece en ningún papel? Dice Ricardo Anaya que tiene el 42 por ciento de la empresa Juni Serra. Y quien firma todo a nombre de Juni Serra es su suegro, pero él no aparece en ningún lado, no aparece en ninguna compra-venta, ni en la escrituras, vamos.

¿Por qué lo hace? Porque es, según la legislación en materia de lavado de dinero, una persona políticamente expuesta. Y porque, al ser una persona políticamente expuesta, se tiene que dar información, desde el propio notario público hasta otro tipo de instancias de cualquier alianza, transacción comercial, arrendamiento, compra, financiamiento, etcétera. En materia de lavado de dinero, se llama persona políticamente expuesta.

Y en el colmo de la cobardía, Ricardo Anaya usa a su propia familia política, a su esposa, a su cuñada, a su suegro y los pone como escudo humano para esconderse, para que nadie siga sus huellas.

Pero peor miseria humana, peor miseria humana, una ruindad, es utilizar a un chófer que por su estado de necesidad, por su desconocimiento de la materia en operaciones tan complejas, sin llevarse un centavo, si quiera, a cambio, por puritita lealtad y obediencia, firma a ciegas unos papeles que estuvieron a punto de privarlo de la libertad.

Y que, si no es por este Sistema Penal Acusatorio que hoy tenemos, que permite la colaboración oportuna con las autoridades para desmantelar este tipo de redes de delincuencia organizada, y por este acuerdo reparatorio que permite darle el objeto material de lavado de dinero, porque si no fuera lavado de dinero no tendría por qué recibir la Unidad de Inteligencia Financiera la nave industrial.

Utilizar una persona con esas características, dejarla a punto de perder la libertad, sacrificando el ingreso de su familia, es no tener madre.

Y no, no se trata de un tema meramente de campañas, es la primera vez en la historia de nuestro país, la historia moderna de nuestro país, que tenemos a un candidato a la Presidencia señalado tan abiertamente de estar involucrado, por lo menos como el beneficiario final, según la legislación en materia de lavado de dinero, de una operación de estas características.

Es la primera vez que tenemos a un candidato a la Presidencia que abiertamente miente, sin pudor alguno. Y que para él el tema está cerrado y dice que lo explicó con peras y manzanas.

No, esto no es de peras y manzanas, esto es de hechos y documentos.

Es una auténtica vergüenza, es una auténtica vergüenza que tengamos a un candidato con estas características.

Y déjenme terminar con una reflexión, si este señor es capaz, ya olvídense de lo que fue capaz de hacer con el Partido Acción Nacional, si es capaz de jugarle así a su propia familia, si es capaz de engañar con esa desfachatez, grabar un video para defender su causa y luego quedar completamente desnudo frente a la opinión pública por el verdadero presta nombres, que sirvió para esta operación de lavado de dinero, seguir tan campante en campaña.

No señores, México no merece esto, no merece, ya dejen ustedes un presidente con esas características, no merece un candidato así.

Y creo que, además de cinco personajes que estamos hablando, para variar la cadena y el hilo se rompen por lo más delgado. Ya tenemos a dos confesos que fueron los abogados contratados inicialmente por Barreiro para hacer todo el esquema de lavado de dinero, que esto detona toda la investigación, ya tenemos también al chofer que confesó ser el presta nombres.

Falta Barreiro y falta Anaya, sin mencionar a otros dos personajes que son el arquitecto Reyes, que fue aludido, y el propio suegro de Anaya, representante legal de Juni Serra.

Pero, por lo pronto, de los cinco principales personajes tenemos tres confesos, uno ilocalizable, que es Barreiro, y otro localizable en su cinismo, en su hipocresía, en su infinita historia de mentiras, poder y dinero.

Por su atención, muchas gracias. Estoy a sus órdenes.

Sesión de preguntas

 

Pregunta: Senador, la pregunta de este momento sería, ¿qué falta? ¿Cuál es el paso legal que está pendiente para ver si puede proceder o no? La Procuraduría General de la República tendría ya que proceder y de alguna manera en contra del candidato del Frente.

Y de ser así, el siguiente paso sería, ¿qué? ¿Retirarlo propiamente de la campaña o que su Frente elija otro candidato?

Gracias.

Javier Lozano: Bueno, lo que ha pasado es que ha habido tal presión política que, paradójicamente, pareciera que no hay más fuero político o fuero más potente en la política que ser candidato a la Presidencia, que te vuelves intocable.

Y el llamado que vuelvo a hace con mucho respeto, pero con mucha energía a la Procuraduría General de la República es que no se dejen intimidar.

Una cosa es que no actúen con parcialidad, una cosa es que no se metan a la elección, una cosa es que no favorezcan a nadie ni con filias ni con fobias, pero que hagan su trabajo.

Los elementos a la vista son más que suficientes, y les voy a explicar por qué.

Hay una figura en la legislación en materia de lavado de dinero, se llama Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, Artículo 3º, Fracción III: Beneficiario Controlador, es la persona que por medio de otra o de cualquier acto, obtiene el beneficio derivado de estos, y es quien, en última instancia, ejerce los derechos de uso, goce, disfrute, aprovechamiento o disposición de un bien o de un servicio.

Es el caso de Anaya; al final del camino, el dinero fue a dar a sus manos.

Tenemos ya confesos a los abogados que hicieron todo el esquema, toda la estrategia de lavado de dinero, y tenemos confeso al prestanombres de Barreiro, por supuesto que lo que procede es citar a declarar a Barreiro, al famoso arquitecto Reyes, que lo metieron a la fiesta y que, por cierto, el notario Cosío de Guadalajara, Jalisco, o de Zapopan, Jalisco, lo que dijo fue: “Esas escrituras, esas copias certificadas de las escrituras son falsas. Es falsa mi firma”. Es falsa la firma del señor Reyes, porque quisieron enmendar poco después una suerte de cesión de las acciones a las partes sociales que nunca existió.

Entonces, los tendría que citar y, por supuesto a Anaya, pero el Nuevo Sistema Penal Acusatorio, para que no, tampoco, se piense que están solamente en manos de la Procuraduría General de la República, precisamente nos lleva a casos como el de ayer o el de antier, que van a dar con un juez federal para conocer de la materia y que es ahí donde se desahogan este tipo de diligencias, después de una audiencia en la propia Procuraduría y que, en la medida, de que se hace un trabajo de oportunidad, una colaboración y, en su caso, un acuerdo reparatorio como el que hoy o el que vimos antier, de volver o de entregar la nave industrial.

Ahora, ya hay voces en Acción Nacional, ya el senador Lavalle se pronunció ayer porque Ricardo Anaya se haga a un lado de esa candidatura.

Le va a estorbar mucho, y estoy seguro que se van a multiplicar, porque es una verdadera vergüenza que esté señalado el candidato, ya no solamente por ser lavado de dinero, igualmente grave, por mentir tan abiertamente y por utilizar y aprovecharse de su propia familia, del chofer de Barreiro para tan perversos fines.

Pero, bueno, yo creo que esa historia va a continuar y me temo que está muy lejos de ser una persecución política.

Más vale, como dijo Luis Almagro, el secretario general de la OEA, más vale investigar a un candidato que a un presidente.

ooOOoo

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