@EPN nos ha convocado como Priistas corresponsal Jose De Santiago en Vivo DICTAMEN DE LA COMISIÓN NACIONAL DE DICTAMEN DE LA XXII ASAMBLEA PRI

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CHANNEL 1 LOS ANGELES

BY JOSE DE SANTIAGO 

CORRESPONSAL EN JEFE MEXICO

MEXICO CITY 8/12/2017

DICTAMEN DE LA COMISIÓN NACIONAL DE
DICTAMEN DE LA XXII ASAMBLEA
NACIONAL DEL PARTIDO REVOLUCIONARIO
INSTITUCIONAL
PREÁMBULO
El Partido Revolucionario Institucional celebró su XXII Asamblea Nacional de conformidad
con lo siguiente:
I. Con fecha 28 de abril de 2017 el Consejo Político Nacional del Partido Revolucionario
Institucional emitió la convocatoria a la XXII Asamblea Nacional del Partido Revolucionario
Institucional a celebrarse a partir de esa fecha mediante la realización de Asambleas
Municipales, de Asambleas de las entidades federativas, de reuniones de los Sectores y las
Organizaciones Nacionales, para culminar en una sesión plenaria el 12 de agosto de 2017.
II. La Convocatoria a la XXII Asamblea Nacional estableció la integración de la Comisión
Nacional de Dictamen para la elaboración de sendos predictámenes que recabarían las
conclusiones y acuerdos en torno a cinco Mesas Nacionales Temáticas.
III. Con fecha 1, 2 y 3 de agosto de los corrientes, se llevó a cabo la sesión de la Comisión
Nacional de Dictamen, aprobándose los predictámenes correspondientes a las distintas Mesas
Nacionales Temáticas.
IV. Los días 9 y 10 del mes en curso se desarrollaron los trabajos de deliberación de los
predictámenes en las cinco sedes designadas para los trabajos de los Mesas Nacionales
Temáticas de la XXII Asamblea Nacional del Partido Revolucionario Institucional, siendo
estas las siguientes:
Mesas Nacionales Temáticas Sede
Visión de Futuro Guadalajara, Jalisco
Rendición de Cuentas y Ética Mazatlán, Sinaloa
Declaración de Principios Saltillo, Coahuila
Programa de Acción Toluca, Estado de México
Estatutos Campeche, Campeche
Con base en los trabajos de las delegadas y los delegados a la Asamblea Nacional y de
acuerdo a las siguientes
CONSIDERACIONES
1. Que el artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece
que los partidos políticos son entidades de interés público y que la ley determinará los
derechos, obligaciones y prerrogativas que les corresponden.
2. Que el artículo 5 de la Ley General de Partidos Políticos establece que la interpretación de
la ley en materia de derechos políticos de los partidos políticos deberá siempre considerar a
los partidos políticos como entidades de interés público, como organizaciones de ciudadanos
con libertad de decisión interna y el con el derecho a la auto organización y el ejercicio de los
derechos de sus militantes.
3. Que el artículo 37 de la Ley General de Partidos Políticos establece que la declaración de
principios de un partido político contendrá, por lo menos:
a) La obligación de observar la Constitución y de respetar las leyes e
instituciones que de ella emanen;
b) Los principios ideológicos de carácter político, económico y social que postule
el solicitante;
c) La declaración de no aceptar pacto o acuerdo que lo sujete o subordine al
solicitante a cualquier organización internacional o lo haga depender de entidades o
partidos políticos extranjeros; así como no solicitar o, en su caso, rechazar toda clase
de apoyo económico, político o propagandístico proveniente de extranjeros o de
ministros de los cultos de cualquier religión, así como de las asociaciones y
organizaciones religiosas e iglesias y de cualquiera de las personas a las que esta Ley
prohíbe financiar a los partidos políticos;
d) La obligación de conducir sus actividades por medios pacíficos y por la vía
democrática, y
e) La obligación de promover la participación política en igualdad de
oportunidades y equidad entre mujeres y hombres.
4. Que el artículo 38 del mismo ordenamiento, dispone que el programa de acción de una
organización partidaria determinará medidas para:
a) Alcanzar los objetivos de los partidos políticos;
b) Proponer políticas públicas;
c) Formar ideológica y políticamente a sus militantes, y
d) Preparar la participación activa de sus militantes en los procesos electorales.
5. Que el artículo 39 de la Ley General de Partidos Políticos señala que los estatutos de las
organizaciones partidarias establecerán:
a) La denominación del partido político, el emblema y el color o colores que lo
caractericen y diferencien de otros partidos políticos. La denominación y el emblema
estarán exentos de alusiones religiosas o raciales;
b) Los procedimientos para la afiliación individual, personal, libre y pacífica de
sus miembros, así como sus derechos y obligaciones;
c) Los derechos y obligaciones de los militantes;
d) La estructura orgánica bajo la cual se organizará el partido político;
e) Las normas y procedimientos democráticos para la integración y renovación
de los órganos internos, así como las funciones, facultades y obligaciones de los
mismos;
f) Las normas y procedimientos democráticos para la postulación de sus
candidatos;
g) La obligación de presentar una plataforma electoral, para cada elección en que
participe, sustentada en su declaración de principios y programa de acción;
h) La obligación de sus candidatos de sostener y difundir la plataforma electoral
durante la campaña electoral en que participen;
i) Los tipos y las reglas de financiamiento privado a los que recurrirán los
partidos políticos;
j) Las normas, plazos y procedimientos de justicia intrapartidaria y los
mecanismos alternativos de solución de controversias internas, con los cuales se
garanticen los derechos de los militantes, así como la oportunidad y legalidad de las
resoluciones, y
k) Las sanciones aplicables a los miembros que infrinjan sus disposiciones
internas, mediante un procedimiento disciplinario intrapartidario, con las garantías
procesales mínimas que incluyan los derechos de audiencia y defensa, la descripción
de las posibles infracciones a la normatividad interna o causales de expulsión y la
obligación de motivar y fundar la resolución respectiva.
En virtud de lo expuesto, a continuación se somete a la consideración de esta Sesión Plenaria
de la XXII Asamblea Nacional del Partido Revolucionario Institucional el siguiente
Dictamen aprobado por la Comisión Nacional de Dictamen
Mesa Nacional Temática de Visión de Futuro
Antecedentes
La visión de futuro que propone el Partido Revolucionario Institucional (PRI) responde a un
planteamiento estratégico: ¿Qué México queremos construir, frente a los nuevos desafíos y
tendencias en el contexto global? El reto como Partido de vanguardia y en renovación
permanente es asumir con responsabilidad histórica los desafíos del siglo XXI, colocando en
el centro de un proyecto de futuro el empoderamiento de las y los ciudadanos y el bienestar
social, con base en una revolución transformadora en favor de los valores de democracia,
libertad, inclusión, justicia social, igualdad de oportunidades, igualdad sustantiva,
responsabilidad ambiental y transparencia. El desafío es consolidar un Partido que renueve
sus postulados programáticos y los pone al día para estar a la altura de los tiempos actuales y
construir un mejor país.
Hoy, la realidad ha cambiado y se requiere de un nuevo impulso transformador de largo
alcance que brinde certeza, mejores horizontes de progreso y bienestar a las familias
mexicanas. El entorno internacional y la situación del país han variado sustancialmente; ello
se percibe en el ánimo y en las expectativas de una población más crítica ante la falta de
soluciones a sus demandas y preocupaciones cotidianas. En el PRI tenemos caro que
construir el futuro es crearlo. Por ello, impulsaremos un partido mucho más incluyente,
participativo, confiable, creíble, cercano a las causas ciudadanas y que conjugue la unidad y
la pluralidad.
Frente al redimensionamiento de las relaciones entre sociedad y Estado, el PRI debe fijar una
postura con espíritu revolucionario, ratificar su vocación democrática y su compromiso con la
justicia social. Somos el Partido de la transformación nacional, con una posición de
vanguardia a favor de la agenda social, económica, política y global; a favor de los Derechos
Humanos, la inclusión y la responsabilidad ambiental.
El desarrollo de estas causas se sustenta en cuatro pilares que se abordan a lo largo de este
documento y que plantean la implementación de políticas públicas al servicio de la sociedad,
pensadas por y para las y los ciudadanos; una revolución transformadora que va más allá de
la igualdad formal de derechos frente a los gobiernos y al mercado y que busca asegurar la
igualdad real; un diseño institucional de vanguardia que abra espacios a la ciudadanía y
atienda sus demandas y una visión prospectiva que responda a los retos de un escenario
complejo.
En el caso del Estado mexicano, este se sustenta en el pacto expresado en la Constitución que
históricamente ha dado pie al desarrollo de la Nación: derechos individuales, libertades
públicas y Derechos Humanos; aspiración por la justicia y la democracia, y un sentido de
solidaridad entre individuos, entidades y regiones que hace posible, conforme al espíritu del
federalismo, impulsar el desarrollo y el bienestar nacionales.
Desde 1917 hemos vivido ya cien años de vida pública en la Constitución y en la
construcción de un Estado y de una sociedad modernos. Nunca como ahora el Estado-Nación
ha sido más necesario. Nuevos desafíos globales, riesgos reiterados, crisis recurrentes y
demografía desafiante ponen a prueba a las sociedades y a sus gobiernos.
El Estado constitucional asegura la legalidad, la organización política y la distribución del
poder de manera institucional y ordenada, conforme a la decisión de la sociedad por articular
en la Constitución el pacto nacional y encauzar a través de la ley la resolución de los
conflictos y la búsqueda de soluciones.
El Estado democrático asegura la renovación periódica, equitativa y democrática de los
órganos de Gobierno y sostiene las instituciones que le dan forma, asegurando gobernanza y
gobernabilidad democráticas. En este sentido, la reforma del poder habrá de permitir la
consolidación de la pluralidad y la eficacia del gobierno, mediante mecanismos q u e
impulsen la cooperación entre poderes aprovechando el nuevo marco constitucional.
El Estado justo y solidario permite que el rostro del gobierno se encuentre cerca de las y los
ciudadanos, cerca de sus preocupaciones y afanes, para que las políticas públicas y la rectoría
del desarrollo nacional se expresen en mejores condiciones para el crecimiento, el empleo, el
bienestar y los medios esenciales para una vida digna y de calidad, con oportunidades de
desarrollo individual y colectivo.
Nuestra visión para el Estado es constitucional, democrática, justa y solidaria. Sobre esta
base, la soberanía nacional está garantizada en un mundo incierto pero interdependiente,
competitivo y a la vez cooperativo. La soberanía en los tiempos actuales descansa sobre los
principios de seguridad y autodeterminación, pero también de interdependencia, libre
intercambio, cooperación, corresponsabilidad y compromisos ante los desafíos con
implicaciones globales como la migración, el narcotráfico, el cambio climático, seguridad
financiera, combate al terrorismo y la desigualdad, así como el modelo de desarrollo
sostenible.
La revolución transformadora es una hoja de ruta que plantea la visión del PRI para alcanzar
un mejor futuro para todas las familias mexicanas, a partir de las bases establecidas por las
transformaciones realizadas, la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 y la reingeniería
institucional, que son instrumentos fundamentales para consolidar un país próspero y con
justicia social. Se trata de definir e implementar políticas públicas eficaces y eficientes, a fin
de que los tres órdenes de gobierno respondan con acciones concretas a los intereses y
demandas de la ciudadanía. Si tenemos claridad en los escenarios, seremos eficientes en
adoptar decisiones transformadoras para consolidar un país fuerte, democrático, justo y
competitivo.
El PRI es un Partido responsable que escucha e interactúa con la ciudadanía para responder,
con mejores resultados a las demandas cotidianas de las familias mexicanas. La
gobernabilidad democrática y una ciudadanía efectiva es lo que asegura la sana conducción
de las políticas y de los asuntos públicos, basados en su participación cívica, en la
transparencia, la legalidad y la rendición de cuentas.
Esta propuesta con visión de futuro hacia el 2030, busca renovar y vigorizar al PRI para
consolidarlo como la mejor opción de cara a los desafíos del presente siglo. Se trata de
alentar la reflexión crítica, una nueva forma responsable de hacer política, con fines
prospectivos que den cauce a un mejor futuro para México, pleno en armonía y justicia.
Con responsabilidad democrática, las y los priistas debemos decidir correctamente entre una
diversidad de opciones y escenarios que hoy emergen en el horizonte político nacional. Ante
ese reto, la voz de las militantes y los militantes se ha manifestado con claridad en las
Asambleas Estatales, Municipales, Sectoriales y de Organizaciones y en las Comisiones
Temáticas y Consejo Técnico del Consejo Político Nacional que han sido los foros de
reflexión para construir los consensos de esta propuesta de visión de futuro.
Subyace en los diversos planteamientos, la necesidad de abrir el Partido a nuevos liderazgos,
mejorar la comunicación, que dejó de ser vertical para convertirse en un diálogo horizontal
con la sociedad. La revolución transformadora debe sustentarse en la rendición de cuentas
ante la ciudadanía, fortalecer el Estado democrático para que sea un garante efectivo de los
derechos fundamentales, la soberanía, la independencia, las libertades, la igualdad, el
desarrollo económico sostenible, la seguridad e impartición de justicia, y el bienestar social
de las y los mexicanos.
Nunca como ahora, el papel del Estado es fundamental, ya que sustenta la forma en que una
sociedad decide construir y hacer posible su futuro. Es momento de realizar una revolución
transformadora. A esa cita, hoy comparece un PRI unido, activo, crítico y abierto a la
sociedad, sensible con las demandas ciudadanas, comprometido con las mejores causas,
dispuesto a trabajar de la mano con los nuevos liderazgos sociales para conformar gobiernos
honestos, estables y dedicados a trabajar con resultados.
• Nuestros orígenes en la construcción del México moderno
Desde marzo de 1929, cuando surgió el Partido Nacional Revolucionario, se perfiló una
visión de país basada en la idea de construir una vía para la renovación del poder por el cauce
electoral. Las fuerzas transformadoras que emergieron del movimiento revolucionario de
1910-1917 fundaron un instituto político que dio viabilidad a las reivindicaciones políticas y
sociales más sentidas: sufragio efectivo, no reelección, democracia y justicia social.
En abril de 1938, el Partido de la Revolución Mexicana amplió los espacios de participación
política para incorporar un mayor número de sectores sociales: el agrario, el obrero y el
militar, que impulsaron programas de reforma basados en la institucionalización del poder, la
independencia, la defensa de la soberanía y de nuestras riquezas naturales. En 1943, fue
fundado el sector popular como espacio para abanderar las causas de la creciente población
urbana.
Desde 1946, el Partido Revolucionario Institucional ha sido un pilar central para la
construcción del México moderno, construyendo y consolidando mecanismos institucionales
para la transición pacífica del poder político, impulsando la conformación de instituciones
sociales y de seguridad social, y ampliado el ejercicio de los derechos ciudadanos de mujeres
y jóvenes.
Nuestro Partido ha consolidado la rectoría del Estado de derecho en el desarrollo nacional, la
edificación del sistema de educación pública, el impulso al mandato constitucional para la
defensa de los Derechos Humanos individuales y sociales. La idea fuerza que ha motivado al
PRI a construir un camino cierto para la transformación democrática de México, en
condiciones de paz y estabilidad social, es la defensa de la democracia, las libertades, la
vigencia de la ley y la justicia social.
Con el PRI en el gobierno, la democracia se ha fortalecido a través de diversas e importantes
reformas electorales, como la que aprobó con su mayoría legislativa en 1996, que significó un
paso decidido para una democracia competitiva, con un régimen de partidos políticos de
diversos espectros ideológicos, con órganos ciudadanos que garantizan la confianza en
nuestras instituciones electorales y condiciones asentadas en la ley para la alternancia.
El Partido siempre ha trabajado para fortalecer a nuestras instituciones, convencido de que
son éstas las que abren espacios a la participación ciudadana y que sirven para la atención de
sus demandas. A través de la vía institucional y con cambios de alto sentido social es posible
dar continuidad y perfeccionar los esfuerzos para construir un México moderno, incluyente,
apegado a la legalidad, la transparencia, la rendición de cuentas y que respeta los Derechos
Humanos; en definitiva, un país en armonía, más próspero, equitativo y justo.
• México ante el siglo XXI
En la segunda década del siglo XXI, México enfrenta un complejo escenario internacional y
los retos de un entorno nacional con una sociedad civil plural y crítica, que demanda
soluciones a los contrastes regionales, la inseguridad, las desigualdades sociales y la baja
productividad en un país que requiere crecer más.
El PRI es un Partido con visión de futuro, respetuoso de las instituciones e impulsor del
cambio ordenado; muestra de ello son las transformaciones emprendidas, que han dado a
nuestro país la posibilidad de potenciar todas sus fortalezas y construir nuevas oportunidades.
A partir de lo alcanzado y de lo que aún nos falta por hacer, es imperativo comenzar por
delinear el futuro que queremos como nación. Un futuro que sea deseable, pero también,
alcanzable; un futuro de logros y prosperidad basados en la democracia y en la justicia social.
De ahí la importancia de analizar e identificar los desafíos que hoy enfrentamos, con la
finalidad de converger en las mejores propuestas para consolidar la revolución
transformadora de México.
Un complejo escenario Internacional
El contexto global se caracteriza por un proceso vertiginoso de transformaciones. La
emergencia de novedosas tecnologías de información y comunicación, el cambio
demográfico, los desplazamientos de poder, la irrupción de nuevos mercados, la urbanización
asimétrica, la expansión de las ciudades, el cambio climático y su repercusión en las
actividades productivas y la participación creciente de ciudadanas y ciudadanos globales,
interconectados por la revolución digital, han dado lugar a una nueva dinámica en las
relaciones sociales con nuevos retos para la gobernabilidad. El contexto actual demanda
formas de gobierno más representativas, eficaces y enfocadas en el bienestar de la población.
Asistimos a una nueva realidad multipolar, con la emergencia de otras potencias y economías,
una tendencia hacia el neo-proteccionismo y el aislacionismo, las tensiones en diversas
regiones del mundo, alta volatilidad de los mercados financieros y de las materias primas, la
incertidumbre en los procesos de integración regional y los problemas en torno a la migración
y los refugiados.
En el espectro ideológico, el fenómeno de los fundamentalismos religiosos, el terrorismo
internacional, los nacionalismos xenófobos y populismos autoritarios, amenazan la
convivencia social, la paz y la seguridad internacionales.
Frente a esos desafíos del exterior, México debe adoptar una postura de avanzada y tener una
visión de futuro con la clarificación de escenarios y estrategias que permitan promover en
espacios multilaterales, la cooperación, el libre comercio y las mejores causas de la
humanidad.
El peso específico de México en el concierto global, el tamaño de su economía y nuestra
posición geopolítica estratégica, nos compelen a fortalecer nuestra participación en las
cadenas globales de valor, a hacer valer nuestra importancia estratégica en el hemisferio y en
los órganos de gobernanza internacional para avanzar la visión de futuro de nuestro país,
incidir en la definición de la agenda internacional de las próximas décadas en la promoción
de las mejores causas de la humanidad, y mejorar la calidad de vida de las y los mexicanos.
Situación de México en 2017: retos y oportunidades en un entorno incierto
La profundidad y velocidad de los cambios tecnológicos, políticos y sociales han propiciado
una mayor incertidumbre y crecientes demandas de la ciudadanía que, al no ser identificadas
y atendidas por el Estado al ritmo esperado, generan desánimo social e insatisfacción con sus
autoridades.
El PRI promueve con plena convicción y responsabilidad el debate para construir propuestas
viables con las transformaciones realizadas y la Agenda 2030, a efecto de afrontar con
oportunidad, sentido crítico, estratégico y prospectivo, los temas centrales de la agenda
nacional e internacional y la problemática social que hoy les interesa a las familias mexicanas
en su vida diaria.
Acabar con el México dual
Es necesario reducir la brecha y las disparidades regionales entre los estados ricos y los
estados pobres, en materia de crecimiento, educación, inclusión, servicios básicos e
infraestructura de calidad, ingresos, empleo y productividad.
Tenemos que reconocer la existencia de un crecimiento económico desigual en términos
regionales, que muestra dos realidades: por un lado, regiones y estados que registran un
rápido crecimiento económico, principalmente aquellos en el Norte y Centro del país y, por
otro lado, encontramos a otros estados con tasas de poco, nulo e inclusive decreciente
crecimiento económico.
Mayor equidad y justicia social
La existencia de un México dual es inadmisible, y la respuesta del PRI debe ser categórica
para erradicar la pobreza extrema y el hambre, y reducir, al menos a la mitad, los niveles de
pobreza. Frente a este escenario que erosiona la cohesión social, debemos fortalecer un
instituto político incluyente, centrado en la ciudadanía para construir el país del futuro, que
reconoce a las minorías sin distinciones de género, edad, religión, preferencia sexual, origen
social, étnico o posición laboral.
Encarar con responsabilidad un modelo de desarrollo sostenible
En términos de justicia social, debemos convocar a una alianza colectiva para reducir todo
tipo de desigualdades; garantizar una vida sana, una educación de calidad y condiciones
laborales dignas; alcanzar la seguridad alimentaria; asegurar la disponibilidad del agua y el
acceso a energías limpias, renovables y asequibles para todas y todos; propiciar un desarrollo
rural competitivo, eficiente e inclusivo; construir infraestructura; fomentar la innovación;
garantizar el derecho a la ciudad y promover la accesibilidad universal a los servicios, a la
movilidad y conectividad urbana eficientes para asegurar una vida digna a sus habitantes. Es
necesario mejorar el marco normativo para que los asentamientos humanos sean incluyentes,
seguros y sustentables, con una planeación urbana ordenada y mecanismos de regulación
eficientes que vinculen la acción política con las causas ciudadanas para rescatar su
confianza; combatir el cambio climático, proteger los ecosistemas y el trato digno a los
animales; frenar la desertificación, degradación y pérdida de diversidad biológica.
El Partido promueve sociedades pacíficas e incluyentes que garanticen el ejercicio pleno de
derechos y la dignidad a pueblos indígenas, poblaciones rurales y urbanas en condiciones de
marginación; impulsa la protección a la niñez contra todo tipo de violencia y explotación,
exige oportunidades para las y los jóvenes sin educación ni oportunidades de empleo, las
mujeres y las personas adultas mayores. Hay que consolidar instituciones eficaces y
responsables con la visión de futuro a la que aspira México.
Nuestra economía debe crecer más y de forma sostenida
Es necesario impulsar políticas para que la economía crezca sobre bases sanas y sostenibles,
que amplíe oportunidades de empleo digno para las y los trabajadores del campo y de la
ciudad, el desarrollo de capital humano e infraestructura física para atenuar las disparidades
regionales y elevar las condiciones de vida de las mexicanas y de los mexicanos que, sin
duda, son el principal activo que tenemos como país. Las transformaciones emprendidas son
el plan para un nuevo impulso económico que garantice progreso y bienestar para la sociedad
en su conjunto.
Educación de calidad para todas y todos y más inversión en ciencia y tecnología
Un México que aspira a ser más incluyente, justo y próspero, debe canalizar de forma
eficiente recursos crecientes para modernizar la infraestructura educativa, y para la
profesionalización y el desempeño de los docentes, impulsar la educación de calidad y
formar capital humano competitivo, en línea con la dinámica tecnológica y digital de la
sociedad del conocimiento, en la cual un principio rector es el acceso a la información
pública y a la protección de datos personales. Esto es la base que permitirá a México tener un
mayor crecimiento, fortalecer su presencia en el mundo, asumiendo con responsabilidad y
rumbo, los retos del siglo XXI.
El PRI con una visión transformadora, manifiesta su voluntad política para construir acuerdos
con todos los que anteponen el interés de la Nación y asumen compromisos orientados con el
desarrollo de las familias y comunidades de nuestro país. Queremos un futuro mejor para la
ciudadanía, que garantice un óptimo desarrollo en paz y armonía social.
Mejorar la seguridad, la justicia y el respeto a los Derechos Humanos
Es necesario hacer más. Debemos reforzar la estrategia y acciones para reducir la incidencia
delictiva, hacer más eficiente y expedita la procuración e impartición de justicia y garantizar
el respeto irrestricto a los Derechos Humanos y la diversidad social para que las y los
mexicanos y sus familias vivan en paz y con tranquilidad. La ciudadanía reclama seguridad,
certeza jurídica y tranquilidad social, y ahí estará, a su lado, el PRI para garantizarlas.
• Bases para proponer la nueva agenda de transformaciones
La responsabilidad del PRI en la edificación de instituciones modernas y en la gobernabilidad
del país es indiscutible. Su postura ha sido responsable, ya sea en las tareas de gobierno o
desde el ejercicio de la oposición propositiva. Siempre ha reivindicado que el rumbo con
visión en beneficio del país se resuelve atacando los problemas de fondo, con responsabilidad
y claridad de propósito.
Como Partido gobernante o como Partido opositor en la alternancia, ha sabido siempre
contribuir a la construcción de un camino cierto para la transformación democrática, que
asegure la estabilidad y la vigencia del Estado de derecho.
Ese propósito superior motivó al Partido a modificar leyes e instituciones para abrir la
competencia electoral y dirimir las diferencias en el ámbito de la institucionalidad y civilidad.
Enfrentó la alternancia con responsabilidad y altura de miras para aportar gobernabilidad y
estabilidad al país. A lo largo de ese camino, el Partido trabajó por más de cuarenta años, al
lado de otras fuerzas políticas, en la transformación e inserción de México en el escenario
global.
En la segunda década del presente siglo, con el liderazgo del Presidente Enrique Peña Nieto,
el PRI promovió y construyó consensos para aprobar una nueva generación de reformas,
cuyo único fin es maximizar el potencial productivo de México al poner al día los sistemas y
estructuras laboral, educativa, de justicia en materia de amparo, de telecomunicaciones, de
competencia económica, energética, financiera, hacendaria, transparencia, político-electoral,
procedimientos penales, disciplina financiera y rendición de cuentas en los órdenes de
gobierno estatal y municipal, así como las bases para instaurar un sistema nacional en contra
de la corrupción.
Esta plataforma de cambios de gran calado y de reingeniería institucional es el referente de lo
que hemos logrado construir por nuestra experiencia política, seriedad y unidad como Partido
político. Sirven para explicar de dónde venimos, lo que hemos avanzado y las tareas que nos
falta por realizar en el ámbito de la reingeniería institucional con visión prospectiva.
En la agenda social, el PRI promovió políticas públicas incluyentes para reformar la salud y
la seguridad social, en el Instituto Mexicano del Seguro Social, el Instituto de Seguridad y
Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado y el Instituto de Seguridad Social de las
Fuerzas Armadas, a efecto de garantizar el acceso efectivo a todas las y los mexicanos.
Impulsó un nuevo modelo educativo, privilegiando la educación por competencias, con
escuelas de tiempo completo que vinculan el desempeño docente con el pensamiento lógicomatemático,
la enseñanza del inglés y el aprendizaje con experiencias de la vida cotidiana.
Está en marcha un nuevo modelo de vivienda enfocado a promover el desarrollo ordenado y
sustentable para abatir el rezago y el hacinamiento, y hacer efectivo, con financiamientos
asequibles, el derecho constitucional a una vivienda digna. En la historia del INFONAVIT y
del FOVISSSTE, uno de cada cuatro créditos en vivienda en cada instituto se otorgó entre
2013-2017. Se aprobaron disposiciones legales para regular los asentamientos humanos, el
ordenamiento territorial y el desarrollo sostenible de las ciudades. Se implementaron políticas
focalizadas para combatir el hambre, la desigualdad, proteger la equidad de género y la no
discriminación a mujeres y niñas, el seguro de vida y créditos a la vivienda para las jefas de
familia y la pensión universal para personas adultas mayores de 65 años y más.
Para reconstruir el tejido social, se adoptaron acciones en favor de la paz y la seguridad al
combatir las adicciones, el embarazo juvenil, la violencia intrafamiliar, se promovió el
turismo social, las actividades culturales, de educación física, deportivas, recreativas y de
esparcimiento mediante la recuperación de espacios públicos.
Se reformó la legislación laboral con el objetivo de mejorar las condiciones de las
trabajadoras y los trabajadores y elevar la productividad de la economía nacional, lo que ha
permitido la creación de poco más de 2.8 millones de empleos formales en lo que va del
sexenio actual, cifra histórica que motiva a continuar generando oportunidades de inversión y
de empleo, así como de la formación continua del capital humano en los centros de trabajo.
Se impulsó una política activa con recursos crecientes para inversiones públicas y privadas
que elevaron la competitividad de la economía nacional. Hoy, se están construyendo 52
autopistas, se trabajan 25 obras de infraestructura para duplicar la capacidad portuaria en
2018; además se han desarrollado obras de infraestructura hidráulica para ampliar y mejorar
la red de agua potable en diversas zonas, y se encuentra en fase de construcción el Nuevo
Aeropuerto de la Ciudad de México, proyecto transexenal que movilizará a 120 millones de
pasajeros al año.
Se aprobó un conjunto de medidas para facilitar la competencia económica y sancionar las
prácticas anticompetitivas. Se impulsó una base normativa en materia financiera para ampliar
la oferta y el acceso a esquemas de financiamiento de las instituciones de la banca privada y
banca de desarrollo, facilitando a las personas usuarias de servicios financieros su capacidad
de decisión para transferir sus operaciones y patrimonio hacia las instituciones financieras
que les ofrecieran mejores servicios y atención a sus necesidades.
Los mecanismos para garantizar la salud de las finanzas públicas y las facultades de
recaudación en los órdenes de gobierno estatal y municipal se han robustecido, junto con
medidas de disciplina financiera para limitar el gasto en servicios personales y el contraer
obligaciones y empréstitos cuando no se destinen a inversiones productivas o a un beneficio
colectivo.
Se adoptó un nuevo modelo energético para garantizar el abasto de hidrocarburos, energía
eléctrica y gas natural, mediante medidas de modernización y de competencia en el sector
que han permitido detonar la inversión, la creación de empleos y el uso de las energías
limpias y renovables.
Para fortalecer nuestra vida democrática se impulsó un nuevo marco normativo en materia de
telecomunicaciones, a efecto de generar una competencia efectiva en la televisión, radio,
telefonía e internet, con mejores servicios y precios en favor de las y los usuarios de las
mismas.
Se impulsaron reformas constitucionales para innovar el ámbito político-electoral, mediante
el establecimiento de la reelección legislativa y de ayuntamientos, así como los mecanismos
para la formación de un gobierno de coalición y requisitos para que los partidos políticos
conserven su registro. En esta reforma se debe destacar la obligatoriedad en la paridad de
género en candidaturas a puestos de elección popular.
Para una mejor procuración e impartición de justicia, se reformó la Ley de Amparo, se
facilitó su acceso a la ciudadanía por vía electrónica y se reconoció su derecho a interponerlo
por negligencia, falta de acción u omisión de la autoridad.
Se promovió un nuevo marco legal que le confiere mayor autonomía constitucional al órgano
competente responsable de la transparencia, con el fin de garantizar el derecho de acceso de
las personas a la información pública gubernamental, la rendición de cuentas, y la protección
de los datos personales que estén en manos tanto de las autoridades como de los particulares.
En este sentido, nuestro Partido tendrá dentro de sus Documentos Básicos un nuevo Código
de Ética Partidaria que establecerá un marco de principios, obligaciones y responsabilidades
éticas para todas y todos los militantes, haciendo énfasis en el respeto a la Constitución y a
las leyes que de ella emanan; así como en los conceptos de rendición de cuentas de las y los
militantes con el PRI y con la sociedad, y de servicio del interés general, subrayando los
valores de honestidad, responsabilidad y congruencia que deben prevalecer en toda conducta
practicada por las y los integrantes de nuestro Partido. En materia de lucha en contra de la
corrupción nuestra posición es clara, hay que combatir efectos y erradicar las causas de
opacidad, simulación o complicidad que están en la raíz de este gran problema nacional.
Las y los priistas tenemos claro el rumbo para avanzar con decisión y colocar a México en un
nivel de mayor desarrollo, bienestar y justicia social. Nuestra experiencia y capacidad de
autoevaluación nos permite prevenir escenarios y corregir el camino cuando así se requiera;
ello no debilita, sino que fortalece y consolida el vínculo con las organizaciones de jóvenes,
mujeres, grupos indígenas, personas adultas mayores, así como con los sectores obrero,
campesino y popular.
• Visión de futuro
El signo de los tiempos y la paradoja, es que estamos en un mundo más interconectado y con
mayor acceso a la información, pero más desigual. Hay muestras evidentes de agotamiento en
los modelos de desarrollo de muchos países. Se registra un bajo desempeño económico en
naciones que antes destacaban a nivel mundial, y los impactos en el cambio climático son
muy intensos y amenazan con tornarse irreversibles afectando la economía, la salud y el
bienestar social.
En muchas latitudes la inestabilidad política, la pobreza, los regímenes con un nacionalismo
cerrado o populismos autoritarios limitan el ejercicio pleno de los derechos y libertades de la
población.
Frente a los escenarios de incertidumbre internos y externos, el PRI plantea su visión con una
orientación estratégica que pone en el centro a la ciudadanía, como fuerza actora y
destinataria de la revolución transformadora.
Para la consolidación de esta transformación, el Partido propone cuatro causas transversales
para fundamentar las políticas públicas en los tres órdenes de gobierno: educación, igualdad
sustantiva, cuidado del medio ambiente, e inclusión y accesibilidad, que abran paso a la
ciudadanía con una cultura incluyente, mejor preparada y capacitada para insertarse de
manera exitosa y próspera en la sociedad global en la que vivimos.
Causa Transversal Educación
La educación es una condición sustantiva para alcanzar mayores niveles de crecimiento
económico, progreso y bienestar. Por este motivo, la revolución transformadora tiene en la
transversalidad de la educación uno de sus componentes torales, la cual busca fortalecer los
programas integrales de educación, deporte y cultura hacia la niñez, los jóvenes, los pueblos
indígenas, y combatir la deserción escolar, así como consolidar que todas las y los estudiantes
se formen integralmente y logren aprendizajes para desarrollar con éxito su proyecto de vida.
El PRI trabajará por la consolidación de la obligatoriedad de la educación media superior y
por mejorar las oportunidades de acceso de las y los jóvenes a la educación superior y de
posgrado, ya que los jóvenes representan la base social con la que México construye su
futuro.
El propósito es reducir las desigualdades, formar capital humano competitivo vinculado al
desarrollo tecnológico, científico y productivo, con el objeto de enfrentar los retos que
impone la sociedad del conocimiento y permitan elevar sistemáticamente la calidad de vida
de la población.
México deberá ser una potencia generadora de conocimiento; hoy la revolución
transformadora es educativa, cultural y científica, misma que debe acercarse al mundo
productivo, a fin de generar innovación, empleos, mayor productividad, y de evitar la fuga de
talentos.
Causa Transversal Igualdad Sustantiva
La transversalidad en materia de igualdad sustantiva busca eliminar todas las formas de
discriminación para conformar un México más igualitario; el principio de igualdad entre los
géneros no sólo es un derecho humano básico, también se ha demostrado que es una
condición de la mayor relevancia que contribuye a reducir las brechas de desigualdad y a
impulsar el crecimiento económico.
El PRI se ha distinguido por ser pionero en la inclusión de las mujeres en el ámbito político.
A lo largo de 88 años de intensa actividad, hemos abierto espacios que permitieron
incrementar la actividad pública de las mexicanas y, recientemente, emprendimos
importantes transformaciones como son: la inclusión de la paridad de género en el texto
constitucional; el fortalecimiento del mecanismo de Alerta de Género para garantizar a las
mujeres una vida libre de violencia; y la incorporación del concepto de violencia política
electoral como un acto discriminatorio que atenta y vulnera los derechos de las mujeres en el
marco electoral.
Todavía queda mucho por hacer para alcanzar una igualdad sustantiva en materia económica
y social, por ello se requiere profundizar en dicha causa transversal. Como Partido, nos
comprometemos a empoderar a todas las mujeres y niñas del país hasta eliminar la brecha
entre los géneros. Mujeres y hombres debemos contar con las mismas oportunidades para
acceder a los servicios del Estado, sin distinción.
Es necesario el fortalecimiento de acciones afirmativas que permitan garantizar la inclusión
de las mujeres en las actividades económicas, políticas y sociales; mejorar los servicios de
salud y fortalecer la prevención, investigación y sanción de las violaciones de sus Derechos
Humanos. Hay que promover ciudades y espacios públicos más seguros para mujeres y niñas.
El PRI continuará impulsando la apertura de espacios de participación política para las
mujeres, la reestructuración de las instituciones del Estado mexicano para garantizar la
igualdad sustantiva en la administración pública y en el sector productivo, el fortalecimiento
de los mecanismos de defensa y protección de los derechos de las mujeres y niñas, y
fomentará la conformación de un México incluyente y socialmente responsable con los
principios de no discriminación e igualdad sustantiva.
Causa Transversal Cuidado del Medio Ambiente
México ha demostrado un gran compromiso con el medio ambiente y su sustentabilidad.
Incorporar estrategias de desarrollo sostenible es fundamental para el progreso de nuestro
país; por ello, la visión de futuro incorpora como causa transversal el cuidado del medio
ambiente, de la mano con los objetivos plasmados en la Agenda 2030 de las Naciones
Unidas. En esta tarea, debemos considerar como elementos centrales revertir la deforestación
desordenada, fortalecer la protección ambiental, consolidar una cultura de prevención ante
desastres naturales y poner en marcha medidas eficientes para combatir el cambio climático,
tópicos esenciales de cuya observancia depende la solución de muchos otros temas centrales
en la agenda nacional.
Causa transversal Inclusión y Accesibilidad
La accesibilidad es un principio que garantiza que todas las personas, independientemente de
sus características y habilidades, tengan un acceso en igualdad de condiciones, a sus derechos
humanos; a partir de la construcción de mecanismos que permitan su goce pleno con
autonomía, independencia, libertad y dignidad.
Por ello, el Partido vigilará que en todas las políticas públicas, en los tres órdenes de
gobierno, se contemplen la inclusión y el principio de accesibilidad.
Ejes objetivos
La propuesta del PRI para encarar los desafíos del siglo XXI tiene como base un proyecto
transformador y de responsabilidad basado en acciones estratégicas articuladas en torno a la
agenda social, económica, política y global, para la consecución de seis ejes objetivos:
• Gobernabilidad democrática y ciudadanía efectiva.
• Educación de calidad para construir una sociedad del conocimiento.
• Una economía abierta con dinamismo en sus regiones.
• Un México sin pobreza y con oportunidades para todas y todos.
• Seguridad pública eficaz y sistema de justicia eficiente.
• México abierto al mundo.
Agenda Social
Históricamente, el PRI es un referente en la defensa y promoción de los derechos sociales de
las mexicanas y los mexicanos. El compromiso con la agenda social incluye acciones eficaces
para combatir la pobreza, a través de políticas y programas que garantizan el acceso a
servicios de calidad en la salud, la educación y la cultura, a la vivienda digna, la seguridad
social y el desarrollo de capacidades productivas.
Un PRI a la cabeza de la transformación responsable del país, asume a cabalidad todos los
objetivos y metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible para combatir los efectos
del cambio climático y en favor del medio ambiente, la vida sana y la prosperidad de la
sociedad mexicana. Por ello, promovemos un modelo de desarrollo sostenible en favor de la
igualdad y la equidad, con la siguiente visión:
• Fin de la Pobreza: en México, una de cada diez personas vive en situación de
pobreza extrema y una de cada dos se encuentra en situación de pobreza. Por ello, es
necesario trabajar intensamente para erradicar la pobreza extrema y reducir, al menos,
en una mitad la situación de pobreza.
• Hambre Cero: una de cada cinco personas sufre de carencia alimentaria, por lo que
es prioritario para el Partido lograr acabar con el hambre.
• Salud y Bienestar: en México una de cada cinco personas no tiene acceso a servicios
de salud y tres de cada cinco no cuentan con seguridad social. La salud es un derecho
humano que debe ser garantizado para todas las mexicanas y todos los mexicanos, por
ello, el propósito es trabajar para consolidar una vida sana para todas y todos,
fortaleciendo la prevención del consumo de enervantes.
• Educación de Calidad: no basta con impartir educación gratuita, los retos actuales
exigen que la educación también sea de calidad, ya que actualmente 17.9% de las y
los mexicanos tiene rezago educativo. En este contexto, es necesario garantizar una
educación inclusiva y de calidad, así como establecer mejores oportunidades de
aprendizaje para niñas, niños, jóvenes, grupos indígenas y personas afrodescendientes
que detonen sus habilidades y capacidades para una inserción efectiva en la actividad
productiva y el desarrollo nacional.
La educación de calidad se impulsará a través de adecuaciones normativas en los
distintos órdenes de gobierno, a fin de que se garantice el acceso pleno a las niñas,
niños y adolescentes, en cualquier condición de salud, origen étnico, condición
económica, social y de alguna discapacidad. Debe privilegiarse, en todo momento, el
interés superior de los menores de edad.
• Agua limpia y saneamiento: en México el 5.4% de las viviendas no cuentan con
agua entubada, ni acceso a drenaje, por lo que debemos trabajar para avanzar hacia la
cobertura universal de estos servicios.
• Energía asequible y no contaminante: en el país hay familias mexicanas que
carecen de acceso a fuentes sustentables de energía a bajo costo. Por ello, es necesario
consolidar la reforma energética para impulsar la inversión de energías sostenibles
que permitan un mejor acceso a las mismas.
• Trabajo decente y crecimiento económico: entre 2013-2016, el Producto Interno
Bruto (PIB) del país creció 2.1%; sin embargo, más de la mitad de las y los
mexicanos aún se dedica al comercio informal, por lo que es necesario fomentar
fuentes de empleo estables y bien remuneradas. Como Partido consolidaremos un
crecimiento económico inclusivo y sostenible.
• Industria, innovación e infraestructura: la modernización del país y el impulso a
las industrias son fuentes de empleo y crecimiento económico. Actualmente 98 de
cada 100 empresas manufactureras tienen menos de 50 empleadas y empleados y sólo
el 33% de los hogares mexicanos cuentan con internet.
Es necesario impulsar la innovación del talento mexicano y ampliar mecanismos de
financiamiento e intercambio comercial en nuestras micro, pequeñas y medianas
empresas para consolidar su presencia en los mercados y en la generación de empleos
formales, de acuerdo a su vocación productiva. Trabajaremos para consolidar una
industrialización inclusiva y sostenible; fortaleciendo la innovación de nuestras y
nuestros científicos, y promoviendo una infraestructura resiliente.
• Reducción de las desigualdades: la desigual distribución de la riqueza es uno de los
grandes problemas del país, el 10% de la población con mayor ingreso recibe, en
promedio, casi tres veces más ingreso que el 40% más pobre. El PRI está consciente
de las grandes brechas que existen entre las mexicanas y los mexicanos, por lo que
debe ser nuestra exigencia reducir la desigualdad y garantizar más y mejores
oportunidades.
• Ciudades y comunidades sostenibles: dos de cada diez personas carece de acceso a
servicios básicos en su vivienda y una de cada diez no cuenta con una vivienda de
calidad. Ello representa un reto formidable, por lo que el Partido trabajará para
construir ciudades en las que se pueda vivir dignamente, reconocerse como parte de
ellas, con servicios básicos para toda la ciudadanía que eleven su calidad de vida.
Ante los retos de la metropolización, el PRI promueve una nueva agenda urbana en
línea con los compromisos de la Conferencia Habitat III de las Naciones Unidas,
centrada en el Derecho a la Ciudad, a fin de impulsar políticas públicas con objetivos
específicos para potenciar procesos de equidad e inclusión con movilidad urbana
sustentable que contribuyan a mejorar las condiciones de vida y de bienestar de la
ciudadanía en los centros urbanos.
• Producción y consumo responsable: la basura se ha convertido en un problema
mundial que incluso amenaza con la vida en el planeta; por ello, se ha iniciado una
campaña global para cuidar nuestro medio ambiente. En el país hay mucho por hacer
al respecto, sólo dos de cada cinco viviendas separan la basura y tres de cada 100
empresas reciclan los residuos generados de sus procesos de producción.
El PRI, como una organización política incluyente, reconoce los derechos de todas y todos
los mexicanos sin distinciones de ningún tipo. Por ello refrendamos nuestro compromiso para
empoderar y atender prioritariamente las demandas de los pueblos indígenas, así como para
facilitar los cauces de su participación y representación política. Reconocemos en los pueblos
originarios nuestra esencia como nación pluricultural, por lo que impulsaremos políticas
públicas para fomentar el uso de sus lenguas, la preservación y difusión de sus tradiciones,
costumbres, literatura, artes y artesanías, así como la defensa de su patrimonio cultural.
Se instrumentarán políticas públicas incluyentes en favor de los jóvenes y de las personas
adultas mayores para que accedan a un segundo empleo que permita al país aprovechar su
talento y experiencia, y de las personas con discapacidad, a fin de hacer posible el ejercicio
pleno de sus derechos, el respeto a su dignidad y a su autonomía. Impulsaremos reformas y
políticas públicas en los distintos órdenes de gobierno a fin de incorporar de manera efectiva
a las personas con discapacidad al desarrollo pleno del país.
Alcanzar una sociedad más equitativa e incluyente, requiere de una visión de futuro que
impulse políticas públicas eficientes, corresponsables y coordinadas entre los tres órdenes de
gobierno para promover condiciones de paz, inclusión y justicia social con instituciones
eficaces y responsables.
Conscientes del escenario actual y los retos que tenemos en la próxima década, es necesario
promover, con mayor énfasis, los siguientes componentes de la agenda social:
• Combate productivo de la pobreza.
• Profundizar la reforma de salud.
• Educación de calidad para todas y todos.
Reducir la pobreza extrema y abatir la pobreza en general, constituyen uno de los principales
objetivos de la próxima década para el mundo, así lo asumió la Asamblea General de la ONU
en 2015, al aprobar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
La revolución transformadora se propone lograr un México sin pobreza extrema y sin
desigualdad, con una estrategia integral, que privilegie el enfoque productivo y revalore y
potencie la participación de la comunidad. Es nuestro compromiso trabajar para abatir la
informalidad, propiciar la generación de ingresos y empleos, y garantizar el acceso de los y
las mexicanas a una alimentación sana, a servicios de salud y educación de calidad, a una
vivienda digna y a la seguridad social universal, que amplíe su cobertura a jóvenes, mujeres,
hombres e integrantes de las comunidades indígenas.
Se analizarán las alternativas para fortalecer el sistema de pensiones con un enfoque de
justicia social y de sustentabilidad en materia de finanzas públicas.
Nuestro proyecto aborda la problemática de la pobreza desde una perspectiva
multidimensional y multicausal, no únicamente ligada a programas que atiendan el acceso a
servicios básicos, sino también, que incluya instrumentos que permitan incrementar las
capacidades productivas y mantener un crecimiento económico inclusivo para combatir la
pobreza transgeneracional.
Uno de los grandes logros de nuestro país ha sido el aumento de la esperanza de vida de la
ciudadanía y la cobertura de salud. Gracias al Seguro Popular, nuestro sistema de salud
brinda servicios de atención médica a regiones de alta marginación; el esquema nacional de
vacunación continúa creciendo y ha contribuido a disminuir las enfermedades transmisibles.
No obstante, uno de los principales retos que enfrentamos actualmente en la materia es la alta
incidencia de enfermedades no transmisibles, las cuales demandan mayor inversión,
infraestructura, medidas preventivas, innovación y la coordinación más eficiente entre las
instituciones del sector.
Las transiciones demográfica y epidemiológica imponen nuevos retos. Entre estos destaca el
avanzar hacia un Sistema Universal de Salud que garantice el acceso efectivo a servicios de
calidad para las familias mexicanas. Ello obliga a hacer más eficiente la coexistencia de los
diversos sistemas de salud, y a aprovechar las áreas de oportunidad y capacidades
institucionales para atender con eficacia y oportunidad a las mexicanas y los mexicanos.
La visión de futuro del Partido plantea un cambio de paradigma que permita utilizar de
manera más adecuada la infraestructura hospitalaria, la red de personal médico y de
enfermería, el aseguramiento del abasto de medicamentos y un ejercicio de recursos más
racional y transparente, con el objeto de garantizar el derecho constitucional de la protección
de la salud a toda la población.
La consolidación de un Sistema Nacional de Salud eficiente exige sustentabilidad financiera,
para atender los retos que representan las transiciones demográfica y epidemiológica que vive
nuestro país.
Para continuar impulsando una educación de calidad, es imperativo consolidar el nuevo
modelo educativo, basado en el desarrollo de capacidades de pensamiento crítico, cultural, de
convivencia cívica con valores éticos, y de conservación del medio ambiente, así como el
desarrollo cognitivo, el pensamiento lógico y matemático, la inteligencia y el aprendizaje,
aprovechando las tecnologías de información.
Está en marcha una transformación profunda del Sistema Educativo Nacional, pero la
situación actual nos compromete a plantear acciones complementarias durante los próximos
años para asegurar la calidad de los aprendizajes y el desarrollo de habilidades de la
educación obligatoria en todas las regiones y grupos poblacionales del país.
Es necesario hacer frente a la demanda de recursos e infraestructura en educación media
superior y superior como resultado del cambio poblacional para garantizar el acceso y
cobertura de las y los jóvenes, así como articular programas de educación tecnológica que
consoliden la formación técnica profesional y el modelo dual, a fin de vincular a los y las
estudiantes con el ámbito laboral y de acuerdo a las vocaciones productivas regionales.
Debemos ampliar la inserción efectiva de las y los profesionistas al mercado laboral y reducir
el rezago educativo de la población de 15 años y más, que actualmente representa una tercera
parte de este segmento.
Tenemos la oportunidad de continuar fortaleciendo el sistema educativo para que sea la base
de la transformación de México, que haga posible la formación de capital humano para
afrontar los desafíos de la sociedad del conocimiento y que forme a una ciudadanía
participativa, solidaria, con valores sociales, cívicos y éticos, elementos que resultan
imprescindibles para el desarrollo y bienestar de nuestro país.
La agenda social de nuestro Partido, pone primero a los quienes han estado marginados:
grupos indígenas, mujeres y personas con discapacidad, a fin de que tengan acceso efectivo a
la educación, salud, infraestructura y servicios públicos.
Agenda Económica
Un objetivo central de la visión de futuro del PRI es garantizar un crecimiento económico
sostenido e incluyente que sirva de base material para un mayor bienestar social, un
desarrollo regional más equilibrado, pero sobre todo para erradicar la pobreza y la
desigualdad, nuestro gran reto. Esta es una premisa fundamental de la revolución
transformadora para avanzar con firmeza hacia el 2030, a partir de una base de
sustentabilidad económica, social y ambiental.
Gracias a las medidas de política económica implementadas por el Gobierno Federal y a los
cambios promovidos, México ha registrado importantes avances que han permitido proteger
el patrimonio de las y los mexicanos, y mantener un crecimiento económico positivo con alta
generación de empleos, a pesar de la incertidumbre del entorno global, lo que ha merecido el
reconocimiento internacional.
Sin desconocer rezagos y desafíos, la economía mexicana registra un desempeño económico
favorable. El sector primario ha crecido al doble de la economía en su conjunto, permitiendo
a México consolidarse como una potencia agroalimentaria mundial, con ingresos que superan
los generados por las exportaciones de petróleo, del turismo y las remesas.
La confianza y certidumbre generada por las reformas transformadoras se refleja en una
mayor atracción de inversiones, el crecimiento económico y una generación de empleos, sin
precedente.
En poco menos de cinco años de la Administración del Presidente Enrique Peña Nieto se han
generado poco más de 2.8 millones de empleos formales, cifra superior a las de las
administraciones anteriores. En materia de turismo, México se consolidó como destino de
clase mundial, al pasar de la posición décimo quinta, al octavo lugar en cuanto a número de
turistas internacionales.
Ante la persistencia de un entorno internacional complejo, es imperativo continuar
fortaleciendo a la economía mexicana. Es necesario definir una nueva agenda económica que
permita un crecimiento sostenido como premisa fundamental para combatir la pobreza
extrema y garantizar los servicios básicos para todas y todos; consolidar un mercado laboral
competitivo; fortalecer la infraestructura, los sectores energético y de telecomunicaciones;
garantizar la seguridad alimentaria; reducir las desigualdades regionales; y lograr un
desarrollo sostenible. En esta nueva agenda económica el fortalecimiento del mercado
interno, la competitividad de los sectores productivos y las acciones en favor de la
desregulación constituyen retos de la mayor priorida.
También es indispensable priorizar la inversión en educación, capital humano, infraestructura
estratégica y productiva. El Partido asume el compromiso de mejorar la instrumentación de
los proyectos de infraestructura para que generen impactos positivos en el desarrollo de
mediano y largo plazo. Se requiere aumentar los recursos y consolidar proyectos que
multipliquen los centros de tecnología, de investigación, innovación y desarrollo; así como
aprovechar las oportunidades y los beneficios de la revolución digital, las tecnologías de la
información y de la sociedad del conocimiento.
Debemos intensificar la diversificación del comercio para incrementar las cadenas de valor en
exportaciones e importaciones que consolide el mercado externo e interno del país, fortalecer
un sector energético abierto y responsable para el uso eficiente y racional de los recursos y
consolidar un mercado laboral incluyente y competitivo, con empleos y salarios de calidad.
El campo es un sector estratégico para el desarrollo económico y social del país, ya que
constituye una actividad fundamental para la economía familiar de millones de mexicanas y
mexicanos. Actualmente, México tiene un sector agropecuario más productivo y eficiente;
somos el décimo segundo productor agroalimentario del mundo y desde 2015, la balanza
comercial en este rubro registra un superávit. Sin embargo, el campo continúa siendo
heterogéneo, alrededor del 80% de los productores y productoras poseen predios menores a
cinco hectáreas; hay regiones que necesitan capitalizar su potencial, tres de cada cuatro
unidades económicas rurales son de subsistencia o autoconsumo, gran parte de la producción
está expuesta a las condiciones climatológicas y más del 70% de la superficie agrícola es de
temporal. El PRI promueve políticas y programas para fomentar una mayor productividad y
rentabilidad en beneficio de productores y a favor del bienestar de la población rural.
Lograr la seguridad alimentaria es uno de los temas que debemos atender y por ello son
necesarias mayores inversiones al sector, que se expresen en la creación de empleos y riqueza
en beneficio del desarrollo nacional.
Ante este escenario, debemos avanzar en una agenda que incluya mayor inversión en
infraestructura hídrica, continuar con la tecnificación, nuevos instrumentos financieros para
apoyar a las y los productores; innovación científica y tecnológica, desarrollo forestal
sustentable, esquemas de comercialización, a fin de darle valor agregado a los productos del
campo para que tengan un mayor impacto económico y social. Para ello, será fundamental el
financiamiento de la banca de desarrollo para llevar a cabo proyectos en el campo, en las
Micro, Pequeñas y Medianas Empresas, la vivienda y el turismo.
Debemos convertir las oportunidades de las transformaciones emprendidas en más beneficios
concretos y tangibles para todas las mexicanas y todos los mexicanos. Tenemos que
perseverar en nuestro compromiso con la justicia social, combatiendo la desigualdad y la
pobreza. En ese sentido, se impulsarán una política incluyente de desarrollo social, que abra
paso a programas de capacitación productiva para las y los trabajadores, financiamiento a las
y los emprendedores para mejorar las condiciones de vida de las comunidades indígenas.
Nuestra visión de futuro asume un compromiso prioritario con la región Sur-Sureste. Se trata
de incrementar los niveles de bienestar social, a través del fortalecimiento del Estado de
Derecho, la expansión y modernización de la infraestructura estratégica, la educación de
calidad, la innovación científica y tecnológica, la articulación de cadenas productivas con
énfasis en el desarrollo de proveeduría local, el aprovechamiento sustentable de los recursos
naturales, como son la energía y la riqueza acuífera, el apoyo a las micro, pequeñas y
medianas empresas, la desregulación y la atracción de inversiones. La nueva Ley Federal de
Zonas Económicas Especiales, impulsada por el Presidente Enrique Peña Nieto, abre una
oportunidad extraordinaria para concretar la visión de desarrollo que demandan y merecen las
y los mexicanos de esta gran región.
Nuestra visión de futuro propone que los distintos órganos de gobierno se preocupen de los
grandes proyectos pero también de la atención cotidiana a lo que la gente siente de la manera
más cercana: calles bien pavimentadas, energía eléctrica, escuelas, clínicas, transporte
público, en definitiva un desarrollo para el bienestar y la prosperidad de todas y todos los
mexicanos.
Agenda Política
A nivel mundial, las instituciones democráticas presentan un déficit de confianza que ha
generado un descontento social que, de no ser atendido, puede dar lugar al surgimiento de
gobiernos autoritarios y populistas.
Además de las tendencias autoritarias que amenazan a la democracia, la mayor integración
económica derivada de la globalización ha tenido como consecuencia que la gobernabilidad
nacional se encuentre cada vez más condicionada por el contexto mundial. Por tanto, el papel
del Estado y su cercanía con las y los ciudadanos es crucial.
Este escenario complejo, tanto a nivel nacional como internacional, exige una agenda política
del PRI con visión prospectiva, que atienda los retos que amenazan la viabilidad de nuestro
régimen democrático y ponga a la ciudadanía en el centro de la acción pública.
Una ciudadanía más informada y demandante, que se expresa crecientemente a través de las
nuevas tecnologías de la información, exige mayores canales de participación y de
representación en los asuntos públicos. Ello nos obliga a plantearnos una reingeniería de las
instituciones y un ejercicio del poder público, fundado en la gobernanza y en un federalismo
democrático que armonice la corresponsabilidad de los tres órdenes de gobierno.
El PRI hace suyo el legítimo reclamo de la ciudadanía y de su militancia para combatir con
determinación y eficacia, sin distinciones ideológicas, la corrupción, los abusos del poder y la
impunidad. Por ello, es fundamental consolidar el Sistema Nacional Anticorrupción y hacer
efectiva la transparencia y la rendición de cuentas de los servidores públicos de los distintos
órdenes de gobierno, órganos autónomos y poderes de la Federación, acabando así con
privilegios e imponiendo una ética de responsabilidad. El PRI revisará el marco de fueros.
La pluralidad política de México reflejada en las urnas, ha dado lugar a la fragmentación del
poder público, planteando nuevos retos a la gobernabilidad del país. Por ello, es necesario
aprovechar las recientes reformas a la Constitución, para que el desempeño institucional
favorezca acuerdos responsables, estables y duraderos.
Si bien es cierto que la democracia es un sistema de gobierno perfectible, también lo es que
representa la mejor forma de gobierno, porque permite que el poder político se transfiera de
manera pacífica a través de elecciones; establece límites al poder político; y garantiza el
ejercicio de los derechos y libertades de la ciudadanía, razón por la cual estamos
comprometidos por alcanzar y respetar resultados democráticos con gobernanza estable.
Estamos comprometidos con la consolidación de una democracia representativa, abierta y
plural, que se traduzca en una gobernabilidad permanente en el país, con gobiernos eficientes,
honestos, responsables y que ofrezcan resultados favorables a la ciudadanía.
En el marco de pluralidad política que hoy vive México, es necesario valorar mecanismos
para favorecer la gobernabilidad, independientemente de la composición política del
Congreso de la Unión, tales como el Gobierno de Coalición planteado en el artículo 89 de la
Constitución. En ese sentido, el PRI refrenda su compromiso con una gobernabilidad
democrática fundada en el diálogo, los acuerdos y la cooperación entre poderes para el
fortalecimiento de los procesos políticos.
En los últimos años hemos logrado avances significativos en la participación política de las
mujeres, jóvenes e indígenas; sin embargo, debemos seguir trabajando para incorporar
nuevos liderazgos. La acción política deberá orientarse a través una mayor cercanía con las y
los ciudadanos hasta alcanzar la incorporación plena de estos sectores de la población en la
vida política, social y productiva del país.
Seguridad pública efectiva y sistema de justicia eficiente, con respeto absoluto a los
Derechos Humanos y al Estado de derecho
La seguridad pública constituye una de las principales funciones de las instituciones del
Estado mexicano, en virtud de que de ella depende la tranquilidad, estabilidad y bienestar de
la población, aspectos imprescindibles para el óptimo desarrollo, individual y colectivo. Por
ello, debemos redoblar el paso con sistemas de inteligencia eficaces y una profesionalización
efectiva de los cuerpos de seguridad para preservar la integridad de la población.
Diversas causas, entre otras la vecindad con Estados Unidos de América, el primer
consumidor de narcóticos en el mundo, inciden en los retos de materia de seguridad y
justicia. Por ello, nuestra visión destaca la necesidad de consolidar una política pública
integral que considere los factores económicos, sociales, culturales, políticos e
institucionales, que permitan atender las causas y no solo las consecuencias del problema.
El PRI reconoce los avances alcanzados en materia de prevención social del delito,
fortalecimiento de las capacidades de inteligencia y coordinación interinstitucional y entre
órdenes de gobierno. En particular, destacamos la lealtad a México y el compromiso de las
Fuerzas Armadas, en su lucha por brindar a los mexicanos un México en paz.
La consolidación de un sistema de procuración de justicia que garantice una justicia pronta y
expedita con una visión de respeto a los derechos humanos, es un asunto de primer orden.
Para el PRI, el respeto irrestricto a los Derechos Humanos es un valor supremo de la
convivencia social y un principio de armonía y convivencia pacífica entre los pueblos. Por
ello, refrendamos nuestro compromiso con un Estado constitucional y democrático de
derecho, que vele por la seguridad humana.
El PRI vislumbra un sistema de procuración de justicia que garantice instituciones eficaces,
responsables e inclusivas a todos los niveles; una estrategia de seguridad que fortalezca los
mecanismos de prevención, de reparación integral del daño; y un sistema penitenciario que
coadyuve a una efectiva reinserción social para conformar un sistema de justicia más
restaurativo.
Agenda Global
La política exterior es una herramienta fundamental para la consecución de las grandes metas
e intereses nacionales, por lo que la agenda global será determinante para guiar la
participación de México como un actor activo y propositivo en el escenario internacional en
los próximos años. En ella se plasman los intereses nacionales hacia el exterior, así como los
compromisos y metas que el país asumirá en un mundo cada vez más interrelacionado y cuya
solución a diferentes problemáticas exige un compromiso compartido.
El actual escenario mundial demanda una política exterior fuerte, diversificada y planeada
que trascienda períodos de gobierno, fundada en los principios rectores establecidos por
mandato constitucional y llevada a la práctica conforme a las prioridades de nuestro
desarrollo nacional y de los intereses de las y los mexicanos.
En los próximos años, los retos a los que México tendrá que responder para consolidarse
como un actor clave, serán: 1) promover un liderazgo proactivo en los distintos foros
internacionales; 2) ampliar la agenda de los temas fronterizos y abordarlos integralmente, no
sólo en cuestiones de seguridad, sino también en zonas económicas fronterizas como espacios
que pueden fortalecer la economía, haciéndola más competitiva y capaz de crear un número
mayor de empleos; y 3) diversificar y equilibrar sus vínculos económico-comerciales, a partir
de los tratados comerciales ya existentes.
Los desafíos de la relación con Estados Unidos en los próximos años son crear nuevos
puentes de entendimiento y negociación en temas de interés mutuo como desarrollo regional,
integración fronteriza, migración, comercio, seguridad energética y telecomunicaciones, sin
desatender los nuevos temas de la agenda. La modernización del Tratado de Libre Comercio
de América del Norte debe orientarse a dinamizar la economía y proteger el campo mexicano,
con una postura de beneficio y respeto mutuo. Con Canadá debemos potenciar la relación
bilateral y hacer de ella una de carácter estratégico en materia de comercio, inversión e
intercambio académico y cultural. En nuestra visión de futuro, no hoy, ni mañana, ni nunca,
aceptamos la construcción de muros, impulsaremos sí, la construcción de puentes.
Nuestro país tiene que diversificar e incrementar la exportación de bienes y servicios,
generando más y mejores empleos a través del aprovechamiento de los 12 tratados de libre
comercio que mantiene con 46 naciones. Cabe destacar que los Tratados con la Unión
Europea y con la Asociación Económica Europea representan el 8% del mercado a nivel
mundial.
América Latina es esencial para la diversificación del comercio de México. Debemos dar
continuidad a esfuerzos como la Alianza del Pacífico para equilibrar nuestras relaciones
comerciales con las diferentes regiones del orbe. Buscaremos impulsar el desarrollo de la
Frontera Sur haciendo de las Zonas Económicas Especiales una palanca para la seguridad y el
crecimiento económico de la región.
Asia Pacífico es un mercado que representa el 60% del Producto Interno Bruto Global, el
50% del comercio internacional y es el origen del flujo del 57% de la Inversión Extranjera
Directa en México. Debemos fortalecer los vínculos económicos con dicha región y
establecer acciones de cooperación por medio del intercambio de experiencias y transferencia
tecnológica, que permitan darle a nuestro país participación en esa zona geográfica.
La visión a futuro debe articular políticas públicas que impulsen el desarrollo regional de la
mano de las reformas transformadoras impulsadas por el gobierno del Presidente Enrique
Peña Nieto y la apertura de nuevos mercados, ya que los tratados de libre comercio por si
solos no son suficientes para equilibrar el desarrollo de México.
Nuestro objetivo busca potencializar los acuerdos comerciales con todas las regiones del
mundo, nuevos países socios que favorezcan los procesos de integración a nivel regional y
global y fortalecer nuestra presencia en foros internacionales para consolidarlo como un actor
destacado en la agenda global.
Los temas de seguridad y migración deben de llevarse a espacios regionales y multilaterales
con el fin de mejorar la cooperación operativa entre agencias especializadas, bajo una visión
hemisférica de corresponsabilidad; debemos continuar fortaleciendo la actividad diplomática,
la promoción económica, las negociaciones comerciales y continuar fomentando nuestras
riquezas culturales e históricas pero, sobre todo el respeto a los Derechos Humanos de las
personas migrantes como parte de una política de Estado, a través de acciones que procuren
la defensa de sus derechos fundamentales y de su seguridad social, haciendo, además, más
eficiente la transferencia de los importantes recursos que aportan a sus familias en el país.
Ante el resurgimiento de posturas proteccionistas, aislacionistas y xenófobas en el escenario
internacional, la revolución transformadora plantea una ruta basada en una economía abierta
promotora del multilateralismo, la cooperación y el libre comercio, que permitirá a nuestro
país consolidarse como un referente en temas de gran importancia para el futuro del mundo
como el combate al cambio climático, la protección a la biodiversidad, el desarrollo
sostenible, el combate al narcotráfico, derechos de las personas migrantes y refugiadas,
desarme y el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.
En nuestra visión, el PRI entiende a la migración, en todas sus manifestaciones, como una
dinámica ancestral de la humanidad y a las comunidades migrantes como catalizadoras y
facilitadoras del desarrollo. Adicionalmente, en el caso particular de México, entendemos la
migración como un fenómeno regional que implica una corresponsabilidad compartida entre
todos los países involucrados. Emigración, inmigración, transmigración, retorno y migración
interna son expresiones de una movilidad humana que debe ser atendida a través de una
política pública multidimensional, que potencialice los efectos positivos de la migración.
En el caso de la comunidad mexicana en el exterior, en particular en las grandes
concentraciones de mexicanos en Estados Unidos, el PRI se compromete a continuar
reforzando los instrumentos de protección jurídica, la promoción de condiciones para la
regularización de la situación migratoria a nivel individual, la organización comunitaria para
la defensa local de sus intereses, y el acercamiento de programas sociales, que permitan el
fortalecimiento de la economía local y el mejoramiento de su calidad de vida, su inserción
exitosa en las comunidades de residencia y su empleabilidad.
El PRI promoverá programas de mejoramiento de la calidad de vida en las comunidades de
origen, para que las familias de los migrantes gocen de mejores condiciones, con el objetivo
de que la emigración deje de ser una opción de desarrollo para las nuevas generaciones, y
para que los migrantes vean en el retorno a sus comunidades de origen una alternativa de
vida, particularmente ante condiciones crecientemente adversas de vida en algunos de los
lugares de residencia actual. Se promoverá la coparticipación entre distintos sectores sociales:
gobierno, iniciativa privada, personas migrantes y familias, para impulsar proyectos
puntuales, que logren este objetivo.
El PRI reconoce a México como un país abierto a la inmigración y la transmigración
ordenada, segura y justa. Al igual que exige el reconocimiento de las enormes aportaciones
que realizan nuestras comunidades en sus países de residencia, reconoce y valora las de los
extranjeros en México. Al igual que exige el respeto de los Derechos Humanos de nuestros
connacionales en el extranjero, exige el respeto de todos los niveles de gobierno mexicano a
los Derechos Humanos de los extranjeros que transitan o llegan a residir a nuestro país.
• Escenarios alternativos
Es el momento de abrir el debate y analizar a profundidad los tres escenarios que se perfilan
en el desarrollo político inmediato de México y que pueden significar una alteración en las
condiciones de paz, estabilidad, crecimiento y certidumbre para el futuro próximo.
Hay un primer escenario, conformado por un conjunto de actores populistas, que pretende
revertir las transformaciones y su efecto implicaría para el país retroceder en pleno siglo XXI.
El segundo escenario, está impulsado por quienes apuestan a medidas subsidiarias, paliativas,
con miras de corto plazo, en aras de una legitimidad pasajera, y proponen un cambio rápido
con recetas que han demostrado su ineficacia y carencia de resultados en términos de justicia
social, lo que condenaría al país a un cambio sin rumbo.
Frente al escenario que propone retroceder y el otro escenario que postula un cambio sin
rumbo, el PRI propone un cambio con visión de futuro. El PRI apuesta por el fortalecimiento
de las políticas internas de desarrollo que amplíen capacidades productivas, las políticas
sociales con equidad y las medidas ambientales responsables que generen beneficios a la
economía familiar y a la justicia social, a través de la revolución transformadora. Un PRI en
la avanzada democrática del país será el factor decisivo para mantener el rumbo con visión de
futuro, garantizar la gobernabilidad y el desarrollo sostenible para las mexicanas y los
mexicanos.
Anexo
Frente a los escenarios de incertidumbre internos y externos, el PRI plantea su visión con una
orientación estratégica que pone en el centro a la ciudadanía, como fuerza actora y
destinataria de la revolución transformadora.

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